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Autos eléctricos en edificios: el nuevo desafío que obliga a las aseguradoras a repensar sus coberturas

Inspirado en un reciente análisis impulsado por Seguros CCS sobre los desafíos de la electromovilidad en comunidades residenciales

La rápida expansión de los vehículos eléctricos en Chile está generando una transformación que va mucho más allá de la industria automotriz. Lo que hasta hace pocos años parecía un fenómeno de nicho hoy comienza a impactar directamente a edificios, condominios, administradores de comunidades y, especialmente, al mercado asegurador.

El reciente análisis realizado por Seguros CCS en conjunto con especialistas en electromovilidad puso sobre la mesa un tema que hasta ahora había recibido escasa atención: ¿están preparados los edificios para convivir con cientos de nuevos puntos de carga eléctrica? Pero junto con esa pregunta surge otra igual de relevante para la industria aseguradora: ¿están preparadas las pólizas para responder a los riesgos asociados a esta nueva realidad?


El verdadero desafío comienza cuando el auto llega a casa

Las cifras muestran que la electromovilidad ya es una realidad. Según datos de ANAC, durante 2026 las ventas de vehículos electrificados continúan creciendo a tasas superiores al 100%, incorporando miles de nuevas unidades al parque automotor nacional.

Sin embargo, la gran mayoría de estos vehículos necesitará recargarse en los hogares. Y en el caso de los edificios y condominios, esto abre una serie de interrogantes técnicas, legales y relativas a los seguros.

En teoría, un propietario podría instalar un cargador en su estacionamiento. En la práctica, la situación suele ser mucho más compleja.

En la mayoría de los edificios, los estacionamientos se encuentran alejados de las unidades habitacionales, haciendo inviable conectar el cargador directamente al tablero eléctrico del propietario. Esto obliga a utilizar infraestructura común del edificio, intervenir tableros generales, canalizaciones y sistemas eléctricos compartidos, situación que requiere autorizaciones comunitarias y evaluaciones técnicas especializadas.


Hacia centros de carga comunitarios

Todo indica que muchas comunidades terminarán evolucionando hacia modelos de carga colectiva.

Empresas especializadas ya ofrecen soluciones que permiten habilitar estaciones comunitarias de carga, donde los usuarios pagan exclusivamente por la energía consumida, sin necesidad de realizar instalaciones individuales en cada estacionamiento.

Este modelo resulta especialmente atractivo para edificios antiguos, donde la capacidad eléctrica disponible no permite multiplicar indiscriminadamente los puntos de carga.

Asimismo, facilita el control de consumos, la facturación individual y el cumplimiento de las exigencias técnicas establecidas por la normativa chilena.


La importancia de la certificación

Uno de los aspectos menos conocidos es que la instalación de cargadores eléctricos está regulada por normas específicas de seguridad.

Toda infraestructura de carga debe ser instalada por profesionales autorizados por la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), utilizando equipos certificados y registrando la instalación mediante la correspondiente declaración TE-6.

La normativa también establece exigencias técnicas específicas para la infraestructura de recarga, particularmente a través del Reglamento de Seguridad de Instalaciones de Consumo de Energía Eléctrica y del Pliego Técnico RIC N°15.

Desde la perspectiva aseguradora, este punto resulta fundamental.

Una instalación realizada sin certificación, utilizando equipos no autorizados o sin cumplir las exigencias normativas, podría convertirse en un factor determinante al momento de analizar la cobertura de un eventual siniestro.


El riesgo que preocupa a las aseguradoras

Aunque los incendios de vehículos eléctricos son estadísticamente poco frecuentes, cuando ocurren suelen presentar características muy distintas a las de los vehículos convencionales.

Las baterías de ion-litio pueden generar incendios de larga duración, altas temperaturas y procesos de reignición posteriores, dificultando significativamente las labores de extinción.

En un estacionamiento subterráneo, las consecuencias potenciales pueden ser especialmente graves debido a la concentración de vehículos, la limitada ventilación y la proximidad con instalaciones críticas del edificio.

Por ello, diversos especialistas estiman que las comunidades deberán comenzar a evaluar no solo la factibilidad técnica de incorporar puntos de carga, sino también la suficiencia de sus programas de seguros.


Nuevas exigencias para las pólizas de responsabilidad civil

Uno de los aspectos que probablemente cobrará mayor relevancia durante los próximos años será la responsabilidad civil asociada a los puntos de carga.

Si un incendio o falla eléctrica originada en un cargador provoca daños a terceros, otros vehículos o bienes comunes, surgirán preguntas complejas respecto de las responsabilidades involucradas.

¿Responde el propietario del cargador?

¿Responde la comunidad?

¿Existe responsabilidad del instalador?

¿La póliza del edificio contempla este riesgo?

Estas interrogantes aún no tienen respuestas uniformes en el mercado, pero están impulsando una revisión de coberturas tanto en seguros de copropiedad como en seguros de responsabilidad civil.


Una oportunidad para innovar

La electromovilidad no solo representa nuevos riesgos; también abre importantes oportunidades para el desarrollo de productos especializados.

Coberturas para cargadores domiciliarios, protección de baterías, responsabilidad civil derivada de infraestructura de carga, daños durante procesos de recarga y seguros para operadores de estaciones comunitarias son algunas de las áreas que probablemente experimentarán un fuerte crecimiento durante los próximos años.

A medida que aumente la penetración de vehículos eléctricos, las aseguradoras deberán adaptar sus productos para responder a necesidades que simplemente no existían hace una década.


Prepararse antes de que ocurra el problema

La experiencia internacional muestra que la infraestructura de carga terminará convirtiéndose en un servicio tan habitual como hoy lo son los ascensores, los sistemas de climatización o las redes de telecomunicaciones de los edificios.

La diferencia es que, en esta etapa inicial, las comunidades tienen la oportunidad de planificar adecuadamente su desarrollo, estableciendo protocolos, exigencias técnicas y requisitos de aseguramiento antes de que surjan conflictos o siniestros relevantes.

La reflexión planteada por Seguros CCS resulta particularmente pertinente: la electromovilidad ya llegó a los condominios chilenos. Ahora el desafío consiste en asegurar que llegue de forma segura, ordenada y adecuadamente protegida.

Y en esa tarea, las aseguradoras tendrán un papel mucho más relevante que simplemente indemnizar un eventual siniestro.

 
 
 

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