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Blackfin aterriza en Chile para impulsar la transformación tecnológica de las aseguradoras del Cono Sur

La consultora tecnológica especializada en seguros Blackfin Corp estableció una operación local en Santiago de Chile desde la cual buscará desarrollar su actividad en el Cono Sur. La compañía, que cuenta con experiencia en tecnología aplicada a la industria aseguradora, designó a Dalibor Razmilic como Country Manager para la región, reforzando su apuesta por Chile, Argentina y otros mercados latinoamericanos.

La transformación tecnológica de las aseguradoras está entrando en una nueva etapa.

Durante los últimos años, buena parte de la conversación estuvo concentrada en la digitalización de canales, las aplicaciones móviles, la venta online, la inteligencia artificial y las insurtech.

Pero detrás de esa transformación existe un desafío mucho menos visible y, probablemente, mucho más complejo:

la modernización de la infraestructura tecnológica sobre la cual funciona una compañía de seguros.

Es precisamente en ese ámbito donde Blackfin Corp busca posicionarse con el establecimiento de una operación local en Santiago de Chile.

La consultora tecnológica, especializada en el sector asegurador, anunció su llegada al país como base para desarrollar sus actividades en el Cono Sur y avanzar en su estrategia de expansión internacional.

La compañía designó a Dalibor Razmilic como Country Manager de la región, quien tendrá la responsabilidad de impulsar esta nueva etapa.


Chile como plataforma regional

La decisión de establecerse físicamente en Santiago no parece responder solamente al tamaño del mercado chileno.

Chile puede funcionar como una plataforma para atender también a Argentina y otros mercados de la región, al mismo tiempo que permite a Blackfin acercarse directamente a las compañías aseguradoras y comprender las particularidades de cada mercado.

Este punto es especialmente relevante en tecnología aplicada a seguros.

Una solución que funciona adecuadamente en una industria puede no ser directamente replicable en otra.

Los sistemas regulatorios son diferentes.

Los productos también.

Los procesos de suscripción y liquidación pueden variar.

Y las compañías pueden tener arquitecturas tecnológicas completamente distintas.

Por eso, la proximidad al cliente adquiere un valor significativo.

Como señala Carlos Henríquez, CEO de Blackfin, la apertura de la operación busca precisamente estar más cerca de los clientes y comprender directamente los desafíos tecnológicos que enfrentan las aseguradoras de la región.


El verdadero desafío está en el core

Uno de los ámbitos en los que Blackfin concentra su oferta es la evolución y mantenimiento de los core insurance.

Y probablemente aquí se encuentre uno de los mayores desafíos tecnológicos de la industria.

Las aseguradoras han construido durante décadas sistemas centrales que administran pólizas, primas, siniestros, clientes, productos y múltiples procesos críticos.

Estos sistemas son el corazón operativo de una compañía.

El problema es que muchos de ellos fueron diseñados para una realidad completamente diferente a la actual.

Modificar un sistema antiguo puede ser complejo, costoso y riesgoso.

Pero mantenerlo sin cambios también tiene un costo.

Aparecen dificultades para integrar nuevas tecnologías, desarrollar productos con rapidez, conectar plataformas y responder a las expectativas de clientes que ya están acostumbrados a experiencias digitales inmediatas.

Aquí aparece uno de los conceptos más relevantes de la transformación tecnológica:

la deuda tecnológica.


La deuda tecnológica también tiene un costo comercial

Una aseguradora puede tener una excelente estrategia digital y, sin embargo, encontrarse limitada por su infraestructura tecnológica.

Puede diseñar un nuevo producto en tres meses, pero tardar mucho más en incorporarlo a sus sistemas.

Puede desarrollar una aplicación moderna, pero tener dificultades para conectarla con el core.

Puede querer utilizar inteligencia artificial, pero descubrir que sus datos están dispersos en sistemas que no fueron diseñados para interoperar.

Puede identificar una oportunidad comercial, pero no tener la flexibilidad necesaria para reaccionar con rapidez.

La tecnología deja entonces de ser solamente un asunto de IT.

Se transforma en una restricción para el negocio.


Modernizar no significa necesariamente reemplazar todo

Uno de los aspectos interesantes de la propuesta de Blackfin es que incorpora la modernización y refactorización de sistemas legacy.

Esto apunta a un problema muy concreto.

Durante mucho tiempo se pensó que la transformación digital implicaba reemplazar completamente los sistemas antiguos.

En seguros, esa estrategia puede ser particularmente riesgosa.

Un core puede contener décadas de conocimiento acumulado y procesos que sostienen una parte crítica de la operación.

Reemplazarlo completamente puede significar enormes inversiones y, además, generar riesgos operativos importantes.

La alternativa puede ser evolucionar gradualmente.

Refactorizar.

Modernizar componentes.

Integrar nuevas capas tecnológicas.

Construir APIs.

Separar funcionalidades.

Y permitir que sistemas nuevos convivan con aquellos que todavía cumplen adecuadamente su función.

La modernización no necesariamente consiste en destruir lo antiguo, sino en hacerlo capaz de convivir con lo nuevo.


No-Code: acelerar el desarrollo

Blackfin también incorpora soluciones No-Code dentro de su oferta.

La importancia de estas herramientas está en que permiten desarrollar determinadas aplicaciones y procesos sin depender exclusivamente de programación tradicional.

Para una aseguradora esto puede ser especialmente atractivo.

El negocio asegurador requiere permanentemente adaptar formularios, procesos, productos, flujos de trabajo y reglas.

Si cada modificación depende de largos ciclos de desarrollo tecnológico, la capacidad de reacción comercial se reduce.

Las plataformas No-Code pueden contribuir a acortar esos tiempos en determinadas aplicaciones y procesos.

Esto no significa que vayan a reemplazar completamente el desarrollo tradicional.

Pero sí pueden convertirse en una herramienta para acercar el negocio y tecnología.


El problema de integrar el ecosistema

La transformación digital tampoco ocurre dentro de una sola plataforma.

Las aseguradoras deben convivir con múltiples sistemas.

Core insurance.

CRM.

Plataformas de distribución.

Sistemas de siniestros.

Proveedores externos.

Bancos.

Insurtech.

Servicios de asistencia.

Plataformas de pago.

Sistemas regulatorios.

Y cada vez más herramientas de inteligencia artificial.

El desafío consiste en conseguir que todas estas piezas puedan comunicarse.

Por eso, la integración de plataformas se convierte en otro componente central de la transformación tecnológica.

No basta con incorporar una nueva solución.

Debe poder conversar con el resto del ecosistema.


Una industria que necesita velocidad

El mercado asegurador está experimentando una aceleración importante.

Los clientes esperan respuestas más rápidas.

Los canales digitales se han convertido en parte habitual de la relación.

Los productos deben adaptarse con mayor velocidad.

Los costos de operación están bajo presión.

Y nuevos actores tecnológicos están introduciendo modelos diferentes de distribución y servicio.

En este contexto, una arquitectura tecnológica rígida puede transformarse en una desventaja competitiva.

La compañía que pueda modificar sus procesos en semanas tendrá una ventaja frente a aquella que necesite meses o años.

Por eso, la transformación tecnológica ya no puede considerarse solamente un proyecto de eficiencia.

Es también una cuestión de competitividad.


Dalibor Razmilic: negocio y tecnología

La designación de Dalibor Razmilic busca precisamente combinar ambas dimensiones.

Su trayectoria de más de dos décadas vinculada a seguros y tecnología incluye responsabilidades ejecutivas y tecnológicas en compañías como AIG y Liberty International Underwriters, además de experiencia en soluciones tecnológicas para seguros a través de Fidens y su participación más reciente en HIR Seguros.

Esta combinación de conocimiento del negocio asegurador y tecnología puede resultar particularmente relevante.

Uno de los problemas históricos de las transformaciones tecnológicas es que IT puede comprender perfectamente la tecnología, pero no necesariamente las prioridades del negocio asegurador.

Y también ocurre lo contrario.

Los ejecutivos de negocio pueden conocer profundamente los seguros, pero no necesariamente las implicancias de modificar una arquitectura tecnológica.

La transformación funciona mejor cuando ambas perspectivas se encuentran.


El desafío de no digitalizar solamente la superficie

Existe un riesgo en muchas estrategias de transformación digital:

digitalizar la parte visible de la compañía sin transformar la infraestructura que existe detrás.

Una aplicación puede tener un diseño excelente.

Un portal puede ser rápido y atractivo.

Una cotización puede realizarse online.

Pero si detrás existe un conjunto de procesos manuales y sistemas antiguos que obligan a los empleados a intervenir permanentemente, la transformación es solamente parcial.

El cliente ve digitalización.

La organización continúa funcionando con lógica analógica.

Esto genera una especie de “fachada digital”.

El verdadero desafío es que la transformación alcance también los procesos internos.


Tecnología como habilitador del negocio

La llegada de Blackfin se produce precisamente en un momento en que las aseguradoras necesitan que tecnología deje de ser vista exclusivamente como un área de soporte.

La tecnología debe convertirse en un habilitador del negocio.

Permitir lanzar productos más rápidamente.

Facilitar nuevos canales.

Reducir costos.

Automatizar procesos.

Mejorar la experiencia del cliente.

Aumentar la capacidad de análisis.

Integrar nuevos socios.

Y, especialmente, permitir que la compañía pueda adaptarse con mayor velocidad a los cambios del mercado.


El Cono Sur como oportunidad

La decisión de utilizar Santiago como base para el Cono Sur también revela que la transformación tecnológica de las aseguradoras latinoamericanas está generando un mercado suficientemente atractivo para proveedores especializados.

Chile y Argentina tienen industrias aseguradoras maduras, pero enfrentan desafíos tecnológicos similares.

Sistemas legacy.

Presión sobre costos.

Necesidad de digitalización.

Nuevos canales.

Mayor exigencia de los clientes.

Y una creciente necesidad de integrar tecnologías emergentes sin poner en riesgo la continuidad operacional.

Para una consultora especializada, esto representa una oportunidad.

Pero también una exigencia.

No basta con traer tecnología desde otros mercados. Hay que entender cómo funciona el seguro en cada país.


El seguro necesita tecnología, pero también conocimiento del seguro

Esta puede ser precisamente una de las ventajas competitivas que Blackfin busca construir.

En una industria tan regulada, compleja y dependiente de procesos históricos como la aseguradora, el conocimiento sectorial puede ser tan importante como la capacidad tecnológica.

Un proveedor que entiende solamente tecnología puede desarrollar una excelente solución que no resuelva el problema correcto.

Uno que comprende el negocio puede identificar dónde realmente está la oportunidad.

Por eso, la combinación de tecnología + conocimiento asegurador puede transformarse en una ventaja competitiva.


Una transformación que recién comienza

La llegada de Blackfin a Chile es una señal más de la profundidad que está adquiriendo la transformación tecnológica de la industria aseguradora.

La primera etapa estuvo marcada por la digitalización de los canales.

La siguiente probablemente estará mucho más relacionada con la transformación de la arquitectura tecnológica de las aseguradoras.

Será menos visible para el consumidor, pero posiblemente mucho más determinante.

Porque detrás de cada nueva aplicación, cada proceso automatizado, cada producto digital y cada experiencia personalizada existe una infraestructura tecnológica que debe ser capaz de soportarlos.

Y si esa infraestructura no evoluciona, tarde o temprano se convierte en una barrera.

Blackfin llega a Chile precisamente para participar en ese desafío.

Su apuesta por establecer una operación local y utilizarla como plataforma para el Cono Sur refleja una realidad cada vez más evidente:

la transformación digital de los seguros ya no consiste solamente en poner una póliza en internet.

El verdadero desafío es construir una industria aseguradora capaz de cambiar, integrar y operar a la velocidad que exige el nuevo entorno digital.

Y en esa transformación, el core, los sistemas legacy, la integración y la arquitectura tecnológica pueden terminar siendo mucho más importantes que la aplicación que el cliente ve en la pantalla.

 
 
 

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