Colombia: las primas de seguros llegan a US$9.650 millones en el primer semestre, pero el crecimiento real se estanca y los ramos de vida sostienen al mercado
Según un informe de Grupo Cibest, las primas emitidas crecieron 4,9% nominal hasta junio. En términos reales, el segundo trimestre cerró con una caída anual de 0,6%, mientras el índice combinado de los seguros generales escaló a 99,4%.
El mercado asegurador colombiano mantiene su tamaño, pero le cuesta crecer más allá de la inflación. Esa es la lectura central de un análisis de Grupo Cibest difundido el 26 de octubre por el diario El Nuevo Siglo, que revisa el desempeño de la industria durante la primera mitad de 2026.
De acuerdo con el informe, las primas emitidas sumaron US$9.650 millones en el primer semestre, con un alza nominal de 4,9% frente al mismo período de 2025. De ese total, US$5.372 millones correspondieron a seguros de vida y US$4.278 millones a seguros generales.
La cifra nominal, sin embargo, esconde una realidad menos favorable. Descontada la inflación, las primas cayeron 0,6% anual en el segundo trimestre, y el crecimiento real acumulado en los últimos doce meses se limita a 1,8%. Los analistas citados por el medio resumen el momento con una idea simple: el mercado conserva su escala, pero enfrenta límites para expandirse en términos reales.
Vida ya pesa más que generales: 56% de las primas
La composición del negocio confirma un cambio estructural. Con base en las cifras del informe, los seguros de vida representan cerca del 56% de las primas del semestre, frente a un 44% de los generales (cálculo propio sobre los montos reportados).
El dato de profundización refuerza esa tendencia. Las primas de doce meses equivalen hoy al 3,2% del PIB, frente al 2,6% de 2017. Todo el avance proviene de vida, que pasó de 1,2% a 1,8% del PIB en ese lapso. Los seguros generales, en cambio, se mantienen en 1,4% del PIB, exactamente el mismo nivel de hace nueve años.
Para los investigadores de Grupo Cibest, la "recomposición hacia vida y salud" será el principal determinante del crecimiento del sector en los próximos trimestres.
Una siniestralidad de 100,4% en vida
El crecimiento de vida no viene acompañado de holgura técnica. La siniestralidad del ramo se ubicó en 100,4%, lo que implica que los siniestros prácticamente igualan a las primas. En febrero de 2026, el indicador llegó a un máximo de 189%.
En seguros generales, el índice combinado subió a 99,4% en junio de 2026, frente a 96,6% un año antes. Un indicador tan cercano al 100% deja un margen técnico mínimo y aumenta la dependencia del resultado de inversiones para sostener la rentabilidad.
El terremoto agrega presión al segundo semestre
Las cifras del primer semestre no recogen todavía el impacto del terremoto del 10 de agosto. El informe cita datos de Fasecolda que hablan de más de 99.720 siniestros reportados y pagos estimados cercanos a US$2.050 millones, cifras que siguen en proceso de consolidación.
El monto estimado no debe confundirse con el costo neto para las compañías. Una parte relevante de las pérdidas está cedida al reaseguro, por lo que el efecto sobre los resultados dependerá de la estructura de protección de cada aseguradora. Aun así, el evento llega en un momento en que los ramos generales ya operaban con márgenes estrechos.
Un espejo para Chile
La trayectoria colombiana se parece a la que describe AM Best para Chile. En su informe de perspectiva publicado el 9 de octubre, la calificadora señaló que vida lidera el crecimiento de primas en el mercado chileno, mientras los seguros no vida enfrentan presión por la competencia intensa y el menor dinamismo económico. AM Best proyecta un crecimiento de entre 5% y 9% para la industria chilena en 2026 y destaca que el país tiene la segunda mayor penetración de seguros de la región, con casi 5% del PIB.
En ambos mercados, el impulso de vida, asociado al ahorro y a la previsión, convive con un negocio de generales que no logra ganar peso en la economía.
La conclusión es clara: el desafío del seguro colombiano ya no es solo crecer, sino hacerlo con rentabilidad técnica. Un mercado que depende de vida para expandirse y de las inversiones para equilibrar sus ramos generales necesita disciplina en la tarificación y una gestión prudente de la exposición catastrófica, justo cuando el terremoto pone a prueba la promesa aseguradora.

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