Deducible versus franquicia: dos conceptos que suelen confundirse, pero que no son lo mismo
- Seguro Visión

- hace 7 horas
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Dentro del lenguaje asegurador existen términos que muchas veces se utilizan indistintamente, aun cuando describen mecanismos completamente diferentes. Uno de los casos más frecuentes es el de deducible y franquicia.
La confusión no es menor. Entender correctamente esta diferencia permite anticipar cuánto pagará efectivamente la compañía frente a un siniestro y cuánto riesgo permanecerá a cargo del asegurado.
Aunque ambos mecanismos buscan evitar la cobertura de pérdidas menores y contribuir a una administración más eficiente del riesgo, su lógica de funcionamiento no es la misma.
¿Qué es un deducible?
El deducible corresponde al monto o porcentaje de la pérdida que siempre queda a cargo del asegurado.
En otras palabras, cuando ocurre un siniestro cubierto, la compañía indemniza el daño descontando previamente el deducible establecido en la póliza.
La regla es simple:
Indemnización = Daño cubierto menos deducible
Ejemplo:
Daño indemnizable: $10 millones
Deducible: $1 millón
Resultado:
Asegurado absorbe $1 millón.
Aseguradora indemniza $9 millones.
Si el daño es inferior al deducible, no existe pago.
Por definición, el asegurado siempre participa en la pérdida.
Este mecanismo es ampliamente utilizado en seguros automotrices, incendio, salud y riesgos corporativos, entre otros.
¿Qué es una franquicia?
La franquicia funciona bajo una lógica distinta.
No corresponde a una parte del daño que el asegurado siempre debe soportar, sino a un umbral mínimo para que opere la cobertura.
Si el daño no supera la franquicia, la aseguradora no paga.
Pero si el daño supera ese límite, la cobertura se activa sobre la totalidad del siniestro.
Ejemplo:
Franquicia: $1 millón
Caso 1:
Daño: $900 mil
Resultado: no existe indemnización.
Caso 2:
Daño: $1,5 millones
Resultado: aseguradora indemniza los $1,5 millones completos.
Aquí aparece la diferencia fundamental.
Con franquicia, el asegurado absorbe pérdidas pequeñas.
Con deducible, el asegurado participa siempre.
Entonces, ¿por qué se confunden tanto?
Parte de la confusión proviene del uso histórico y comercial de ciertos términos dentro del mercado.
En algunas pólizas y jurisdicciones se comenzó a utilizar expresiones híbridas que mezclan ambos conceptos, generando interpretaciones ambiguas.
Sin embargo, desde una perspectiva técnica, mantener ambos mecanismos diferenciados tiene ventajas importantes porque permite comprender claramente cómo se distribuye el riesgo entre asegurado y asegurador.
Una forma simple de recordarlo es la siguiente:
Deducible → la compañía siempre descuenta una parte del daño.
Franquicia → la compañía paga todo, pero solo si el daño supera un umbral mínimo.
Una diferencia pequeña que puede cambiar completamente el resultado
Dos seguros con igual prima, mismo capital asegurado y mismas coberturas pueden comportarse de manera muy distinta dependiendo de si incorporan deducible o franquicia.
Por eso, al revisar una póliza conviene preguntar expresamente:
¿Existe deducible o franquicia?
¿Es monto fijo o porcentaje?
¿Se aplica por evento o por vigencia?
¿Existen mínimos o topes?
En seguros, muchas veces el verdadero alcance de la cobertura no está en el monto asegurado, sino en los mecanismos que determinan cuándo y cuánto paga finalmente la compañía.
Y pocas diferencias lo reflejan mejor que la que existe entre deducible y franquicia.
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