El doble papel de las compañías de seguros en el accidente del camión de gas
- Seguro Visión

- 23 feb
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El grave accidente provocado por el camión de gas licuado de Gasco, que volcó y posteriormente explotó en el sector de Ruta 5 Norte con General Velásquez en Santiago, no solo generará importantes indemnizaciones para las víctimas y afectados. El siniestro también ha puesto en evidencia un fenómeno menos habitual: el doble papel que deberán desempeñar las compañías de seguros, simultáneamente como indemnizadoras de los daños asegurados y como terceros perjudicados por el propio accidente.
La magnitud del evento —con fallecidos, heridos graves, decenas de vehículos destruidos y daños materiales de gran escala— anticipa uno de los siniestros de mayor complejidad para el mercado asegurador chileno en los últimos años.
Aseguradoras como indemnizadoras
Como ocurre en los accidentes de gran magnitud, el primer rol de las compañías de seguros será responder por los riesgos cubiertos por sus pólizas.
Entre las coberturas que previsiblemente deberán activarse se encuentran:
Seguro obligatorio SOAP para víctimas lesionadas
Seguros de vida asociados a trabajadores afectados
Seguros de salud complementarios
Seguros de automóviles por daños o pérdida total
Seguros de transporte
Seguros de empresas afectadas
Seguros de responsabilidad civil
A ello se sumarán las pólizas asociadas directamente al vehículo causante del accidente, incluyendo coberturas de responsabilidad civil, daños a terceros y transporte de carga peligrosa, además de eventuales coberturas de responsabilidad civil empresarial.
Dada la magnitud de los daños personales y materiales, es altamente probable que estos siniestros involucren montos elevados que activen estructuras de reaseguro, incluyendo programas de exceso de pérdida.
Aseguradoras como terceros afectados
Pero este accidente presenta una característica particular: las compañías de seguros no solo deberán pagar indemnizaciones, sino que también figuran entre los principales afectados económicos del siniestro.
Una parte relevante de los vehículos destruidos se encontraba en las instalaciones de Remates Ovalle Edwards, empresa que resultó fuertemente impactada por la explosión y el incendio posterior.
Muchos de estos vehículos correspondían a salvamentos pertenecientes a compañías de seguros, que estaban en proceso de remate o liquidación tras haber sido recuperado de un robo o declarados pérdida total o convenida en siniestros anteriores.
En estos casos, las aseguradoras pasan a ser acreedoras de indemnizaciones por responsabilidad civil, ya que los vehículos dañados eran activos de su propiedad o estaban bajo su control económico.
Esto implica que las mismas compañías que deberán pagar indemnizaciones a asegurados y terceros afectados también participarán en el proceso como reclamantes frente a las pólizas de responsabilidad civil del causante del accidente.
Un caso poco habitual
Si bien es frecuente que los grandes siniestros involucren a múltiples aseguradoras, es menos común que estas participen simultáneamente como:
Pagadoras de indemnizaciones
Propietarias de bienes dañados
Acreedoras de compensaciones
Reclamantes en procesos de responsabilidad civil
Esta situación agrega complejidad técnica al proceso de liquidación de pérdidas, ya que coexistirán relaciones cruzadas entre distintas compañías, coberturas y contratos de reaseguro.
Impacto para la gestión de salvamentos
El impacto sobre vehículos almacenados en patios de salvamento también pone de relieve la importancia de gestionar adecuadamente los riesgos de acumulación, especialmente cuando un gran número de activos asegurados se encuentra concentrado en un mismo lugar.
Eventos como este probablemente impulsarán revisiones en aspectos tales como:
Límites de acumulación de vehículos siniestrados
Condiciones de almacenamiento
Coberturas por bienes bajo custodia de terceros
Evaluación de exposiciones catastróficas
El accidente del camión de gas licuado muestra así una dimensión particularmente ilustrativa del funcionamiento del mercado asegurador: en los grandes siniestros, las compañías no solo cumplen su rol tradicional de indemnizar pérdidas, sino que también pueden transformarse en afectados directos, reflejando la compleja red de riesgos y responsabilidades que caracteriza a la industria moderna del seguro.
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