El monto asegurado: una decisión clave que puede marcar la diferencia al momento de un siniestro
Determinar correctamente el monto asegurado al contratar una póliza es mucho más que definir cuánto se pagará por ella. Es establecer el límite de protección económica que tendrá el asegurado frente a un siniestro. Un monto insuficiente puede traducirse en una indemnización menor a la pérdida real, mientras que uno excesivo puede significar pagar una prima más alta sin obtener a cambio una mayor compensación.
Al contratar un seguro, uno de los aspectos que suele recibir menos atención de la que merece es la determinación del monto asegurado. Muchas veces, la decisión se concentra en comparar primas, coberturas y deducibles, sin dimensionar que el capital asegurado constituye uno de los elementos centrales del contrato y puede determinar el alcance efectivo de la protección.
El monto asegurado no solo sirve como referencia para calcular la prima que deberá pagar el contratante. En la mayoría de los seguros de daños, también representa el límite máximo de responsabilidad de la compañía aseguradora frente a un siniestro, de acuerdo con las condiciones y coberturas establecidas en la póliza.
Por ello, establecerlo correctamente es fundamental. No se trata simplemente de contratar por una cifra elevada para sentirse más protegido, sino de identificar el valor que efectivamente corresponde asegurar.
El riesgo del infraseguro
Uno de los problemas más relevantes que puede producir una determinación incorrecta del capital asegurado es el infraseguro. Esta situación se presenta cuando el monto asegurado es inferior al valor asegurable del bien.
Sus consecuencias pueden ser especialmente importantes cuando la póliza contempla la aplicación de la regla proporcional. En estos casos, si ocurre un siniestro, la indemnización puede reducirse en la misma proporción en que el bien se encontraba asegurado por debajo de su valor real.
Por ejemplo, si una propiedad tiene un valor asegurable de $200 millones y se contrata una póliza por $100 millones, existe un infraseguro del 50%. Si se produce un daño parcial de $40 millones y corresponde aplicar la regla proporcional, la indemnización podría reducirse a $20 millones, antes de considerar deducibles y otras condiciones contractuales.
Esto significa que el asegurado deberá asumir con sus propios recursos una parte de la pérdida que probablemente esperaba que estuviera cubierta.
Es importante precisar que la aplicación de esta regla depende de las condiciones de cada póliza. Existen contratos que contemplan modalidades de cobertura a primer riesgo, reposición a nuevo u otras condiciones que pueden modificar este tratamiento.
Sobreasegurar tampoco significa estar mejor protegido
En el extremo contrario se encuentra el sobreseguro, que ocurre cuando el monto asegurado supera el valor asegurable del bien.
A primera vista, podría parecer una decisión conservadora: contratar por un monto superior para evitar cualquier posibilidad de insuficiencia. Sin embargo, esta estrategia no genera necesariamente una mayor protección.
El problema es que el asegurado termina pagando una prima calculada sobre un capital que excede el valor económico efectivamente asegurable, sin que ello implique recibir una indemnización superior al daño o pérdida que realmente sufrió.
Esto responde a un principio fundamental del contrato de seguro: el seguro tiene una finalidad indemnizatoria y no puede convertirse en un mecanismo de enriquecimiento para el asegurado.
Por lo tanto, si un bien asegurado por $200 millones tiene un valor asegurable de $150 millones, la existencia de un capital contratado superior no significa que, ante su destrucción total, el asegurado tenga derecho a recibir los $200 millones. La indemnización estará sujeta al valor de la pérdida, los límites contractuales y las demás condiciones de la póliza.
En otras palabras, el sobreseguro puede traducirse simplemente en pagar más por una protección que no se materializará en una mayor indemnización.
Una excepción relevante: los seguros a valor comercial
Es importante considerar que no todas las pólizas indemnizan tomando como referencia el monto asegurado contratado.
Existen seguros, particularmente en determinados productos de vehículos motorizados, cuyas condiciones establecen que la indemnización por pérdida total se determina según el valor comercial del bien al momento del siniestro.
En estos casos, el valor asegurado puede cumplir una función referencial o de límite contractual, pero la indemnización se determina conforme al mecanismo de valorización establecido en la póliza.
Esta distinción es especialmente relevante al contratar un seguro, porque permite comprender qué valor se está protegiendo y cuál será el criterio utilizado por la compañía para calcular una eventual indemnización.
El rol de la asesoría al contratar
La determinación del monto asegurado no debería quedar reducida a una sin mayor sustento.
Requiere analizar la naturaleza del bien, su valor asegurable, los criterios de valorización establecidos en la póliza y las condiciones particulares del contrato. También exige revisar periódicamente los capitales contratados, considerando factores como la inflación, la variación de los costos de construcción, los precios de reposición y las modificaciones que puedan experimentar los bienes durante la vigencia del seguro.
En este escenario, la asesoría de un corredor de seguros adquiere especial importancia. Su función no debería limitarse a encontrar una alternativa con una prima competitiva, sino también orientar al asegurado para que determine y contrate una cobertura coherente con el valor de los bienes que desea proteger.

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