El seguro como red de protección social en Chile: avanzar hacia una cobertura más inclusiva y sostenible
- Seguro Visión

- 26 may 2025
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En un mundo cada vez más incierto y expuesto a riesgos, el seguro ha dejado de ser solo una herramienta financiera para convertirse en un pilar fundamental de la protección social. En Chile, esta transformación cobra un valor especial, considerando las vulnerabilidades sociales, los efectos del cambio climático y la necesidad urgente de inclusión en la economía formal. Hoy, más que nunca, los seguros son parte de la solución estructural para garantizar estabilidad y bienestar a las personas y comunidades.
La idea no es nueva. Ya en 1943, el psicólogo Abraham Maslow ubicaba la seguridad y la protección como una de las necesidades básicas del ser humano, justo después de las fisiológicas. Esta lógica sigue vigente: contar con un seguro —de salud, de vida, agrícola o patrimonial— no solo mitiga el impacto económico de un imprevisto, sino que permite a las personas avanzar en su desarrollo personal, familiar y profesional. En Chile, esto es especialmente relevante en contextos como la ruralidad, la informalidad laboral o la alta exposición a desastres naturales.
Un rol social en expansión
Las compañías aseguradoras en Chile están llamadas a jugar un rol más activo en la cohesión social. Al distribuir riesgos entre millones de personas y empresas, el sector genera una red de protección que permite enfrentar eventos adversos sin que estos se traduzcan en retrocesos estructurales para las familias. De hecho, experiencias recientes como los incendios forestales o las inundaciones en el sur del país han demostrado que la cobertura oportuna puede marcar la diferencia entre la recuperación o la vulnerabilidad crónica.
Programas como los seguros silvoagropecuarios con subsidio estatal que opera Agroseguros, o el avance de seguros para mascotas que facilitan la tenencia responsable en contextos urbanos, son ejemplos concretos de cómo el seguro puede adaptarse a realidades locales, territoriales y culturales.
Inclusión: el gran desafío pendiente
Sin embargo, aún persisten brechas importantes. En Chile, la penetración del seguro en sectores de bajos ingresos, trabajadores informales o personas con discapacidad sigue siendo baja. Existen oportunidades claras para el desarrollo de microseguros que cubran salud, accidentes, vida o incluso vivienda en sectores vulnerables, tomando como referencia modelos exitosos aplicados en países como Brasil o India.
Desde el sector privado, se han comenzado a implementar iniciativas más inclusivas y digitales, que permiten la contratación de seguros desde $5.000 mensuales, totalmente en línea, como los que ofrecen compañías como Bci Seguros. Pero el desafío es mayor: se necesita ampliar la cultura financiera y aseguradora, sobre todo entre jóvenes, adultos mayores y zonas rurales, donde la desinformación o el acceso limitado frenan el desarrollo de una cobertura efectiva.
Construyendo un Chile más resiliente
En un país propenso a terremotos, incendios, sequías y crisis económicas, fortalecer el rol social del seguro no es solo deseable, es urgente. El camino pasa por fomentar la educación financiera, promover el acceso equitativo a productos aseguradores, adaptar las coberturas a las realidades locales y, sobre todo, establecer alianzas público-privadas que integren la protección a las políticas sociales del Estado.
El seguro en Chile ya no debe verse como un lujo, sino como una herramienta básica de seguridad y desarrollo. Porque protegerse frente a lo inesperado no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también construye una sociedad más justa, resiliente y preparada para el futuro.
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