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Impacto de los vehículos autónomos en la industria aseguradora: desafíos y oportunidades

El reciente incidente en San Bruno, California —donde un vehículo Waymo (“robotaxi”) incurrió en un viraje en "U" ilegal, fue detenido, pero no se le pudo multar porque no había conductor humano— ilustra muy bien los retos inmediatos que plantea la conducción autónoma, también para los seguros. A continuación, un análisis de cómo esta tecnología afectará a la actividad aseguradora, y qué adaptaciones serán necesarias (y esperables) —tanto fuera como dentro de Chile.


1. Cambios en la responsabilidad / quién es el sujeto asegurado

Tradicionalmente, el seguro de autos se centra en el conductor: su historial, su riesgo, su culpa en caso de accidente. Con vehículos autónomos, la “conducción” puede recaer en sistemas, software, fabricantes, operadores de flota, etc.

  • Desplazamiento de responsabilidad hacia fabricantes y operadores: si el vehículo se conduce solo, quien “toma” la decisión en situaciones de tráfico ya no es una persona, sino el algoritmo / sistema. En caso de falla técnica o programación defectuosa, el reclamo puede dirigirse hacia quien haya diseñado, operado o mantenido ese software o esos sensores.

  • Responsabilidad compartida en niveles intermedios de autonomía: cuando el vehículo aún requiere supervisión humana (niveles 2-3), puede haber casos de ambigüedad: ¿el sistema falló? ¿el humano no intervino a tiempo? Los seguros deberán contemplar cláusulas o reglas de fallo compartido.

  • ¿Multas, infracciones, sanciones administrativas?: como en el caso de la U-turn ilegal de Waymo, surge la pregunta de cómo aplicar sanciones de tráfico cuando no hay conductor. Legalmente, algunas jurisdicciones están adaptando leyes para permitir emitir “notices of noncompliance” o sanciones contra la empresa operadora cuando sus vehículos autónomos violen normas.


2. Ajustes en los productos aseguradores (tipos de pólizas, coberturas)

Para responder al nuevo escenario, la oferta de seguros va a necesitar evolucionar.

Aspecto

Tradicional

Adaptaciones necesarias con vehículos autónomos

Cobertura de responsabilidad civil (RC)

Centrada en conductor humano y daños a terceros

Se debe asegurar al fabricante / software / operador por defectos de diseño o mal funcionamiento

Cobertura para daños a ocupantes

Basada también en errores humanos o colisiones con terceros

Incluir fallos de sistema, errores de sensores, decisiones del algoritmo

Seguro “todo riesgo” / colisión

Daños físicos al vehículo causados por errores del conductor, terceros o condiciones externas

Piezas tecnológicas costosas (LiDAR, sensores, cámaras, procesadores): los costos de reparación serán muy elevados, lo que aumentará el valor asegurado y primas correspondientes a daños materiales

Riesgos emergentes: ciberseguridad, privacidad, software

Mínimamente presentes

Alta exposición: hackeos, malware, manipulación de datos, brechas de seguridad podrían causar accidentes o pérdidas graves. Necesario seguro específico para riesgos digitales.

Modelos de uso / tarifas

Basadas en perfil del conductor, kilometraje, tipo de vehículo

Nuevos modelos como “precio por milla” (per-mile), tarifas basadas en resultados del sistema autónomo, datos telemáticos / tele-sensoriales (qué tan bien se conduce el sistema, qué tan actualizado está el software, condiciones en las que opera)


3. Impacto en las primas, frecuencia de siniestros y costos

El uso de vehículos autónomos tiene efectos que van en dos sentidos: algunos beneficios importantes, pero también nuevos costos.

  • Reducción esperada de siniestros: Los datos de Waymo muestran que sus servicios autónomos reportan una tasa de daños a la propiedad y lesiones corporales mucho menor que los vehículos conducidos por humanos.

  • Costos de reparación / costo tecnológico alto: Si bien los accidentes pueden bajar, cuando ocurren daños al hardware especializado (sensores, cámaras, actuadores), los costos de reparación y reemplazo serán elevados. También necesidad de actualizaciones de software, mantenimiento especializado.

  • Prima promedio esperada a la baja para conductores/habitantes: En tanto disminuyan los accidentes atribuibles a error humano, se espera que las primas asociadas al riesgo de conducción humana bajen. Pero habrá compensaciones en primas relacionadas con la tecnología, responsabilidad de terceros, ciberseguridad, etc.

  • Efecto en el volumen de seguros vs. nuevas líneas emergentes: Algunas áreas del negocio tradicional podrían decaer (seguros personales de autos particulares), pero surgirán líneas nuevas: seguro de flotas robotaxi, seguros de producto (product liability), seguros cibernéticos, mantenimiento predictivo asegurado, etc.


4. Regulación, normativas y fiscalización

Los cambios aseguradores no pueden separarse de lo legal / normativo:

  • Leyes de tránsito adaptadas: definir responsabilidades cuando no hay conductor humano, permisos para operación autónoma, sanciones legales, protocolos de actuación policial para infracciones. Como en California, que para julio de 2026 permitirá emitir “notices of noncompliance” a empresas cuyos vehículos autónomos infrinjan normas.

  • Regulación de seguros mínimos obligatorios: los mínimos legales de cobertura deberán contemplar riesgos nuevos (software, cibernéticos), garantías más claras para víctimas, adaptación de los marcos regulatorios de seguros.

  • Requisitos para operar flotas autónomas: estándares de seguridad, certificación de sistemas, auditorías de software, estándares de actualización, reporte de incidentes y transparencia de datos. Estas obligaciones inciden en los costos operativos del asegurado / del fabricante, lo que a su vez afecta las primas.


5. Desafíos específicos para Chile

Si bien la tecnología llegará a Chile, el contexto local plantea tareas particulares:

  • Marco legal: en Chile las leyes de tránsito y de responsabilidad civil todavía están orientadas a conductores humanos. Será necesario reformar normativa para reconocer responsabilidad de empresas / fabricantes de sistemas autónomos.

  • Infraestructura regulatoria: habilitar estándares técnicos para sensores, software, homologación, homologación de data para peritajes.

  • Mercado asegurador local: capacidad técnica de poder evaluar riesgos tecnológicos, contar con peritos en sistemas automáticos / ciberseguridad, adaptar herramientas de suscripción (underwriting) para nuevos riesgos.

  • Precio y aceptación: las primas nuevas podrían ser altas al comienzo, lo que podría encarecer el servicio; la población puede desconfiar del funcionamiento de vehículos autónomos, de su seguridad, lo que afecta adoptabilidad y volúmenes asegurados.

  • Acceso a datos: las aseguradoras necesitarán datos precisos de funcionamiento de los autos autónomos, de incidentes, de comportamiento de software, etc. Garantizar que las leyes de privacidad permitan el uso de estos datos con fines aseguradores, así como transparencia de los operadores será clave.


6. ¿Qué debe hacer una aseguradora hoy?

Para no quedar rezagadas, las compañías de seguros deberían empezar a:

  1. Monitorear el avance regulatorio en EE.UU., Europa y otros países, para prever qué leyes se adaptan y cuáles modelos podrían aplicarse en Chile.

  2. Desarrollar capacidades técnicas para evaluar riesgos de software, sensores, ciberseguridad, telemetría, etc. Contratar expertos, hacer alianzas con empresas tecnológicas.

  3. Diseñar nuevos productos: seguros para flotas robotaxi, seguros de responsabilidad del fabricante, pólizas específicas para fallos técnicos, seguros que incluyan tecnología/servicio de mantenimiento predictivo.

  4. Iniciar pilotos y recopilar datos: trabajar con operadores de vehículos autónomos (cuando existan) para obtener datos de funcionamiento, incidentes, patrones de uso, para calibrar modelos de riesgo reales.

  5. Educar reguladores y consumidores: explicar los cambios, los riesgos, los beneficios; participar en discusiones públicas sobre normativas, impulsar leyes claras sobre responsabilidad, seguros mínimos, sanciones, protección de terceros.

El caso de la U-turn ilegal de Waymo no es sólo anecdótico: señala una “laguna legal” concreta que tiene ramificaciones profundas para los seguros. Si la empresa no puede ser multada, ¿quién asume luego los costos si su vehículo choca, daña propiedad o causa perjuicios? El seguro debe cubrir ese vacío.

 
 
 

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