Lilienfeld Re: 10 años construyendo confianza en el mercado del reaseguro
Una década de trayectoria, crecimiento y especialización ha consolidado a Lilienfeld Corredores de Reaseguros como uno de los actores relevantes del mercado chileno de reaseguro.
Cumplir diez años siempre constituye un hito para una empresa. Pero en una industria como la aseguradora, donde la confianza, el conocimiento técnico y las relaciones de largo plazo son parte esencial del negocio, una década adquiere un significado especial.
Este 2026, Lilienfeld Corredores de Reaseguros cumple diez años desde el inicio de sus operaciones, una trayectoria que comenzó en 2016 con la autorización de la CMF para operar como corredora de reaseguros.
El aniversario tiene, además, un elemento que distingue particularmente a Lilienfeld Re: detrás de estos diez años existe una historia mucho más larga.
Una historia que comenzó mucho antes
Los orígenes del grupo Lilienfeld en la industria aseguradora chilena se remontan a 1942, cuando Enrique Lilienfeld ingresó al sector trabajando en la Compañía de Seguros La Transandina. Posteriormente, en 1961 se creó la Agencia de Seguros Lilienfeld y, en 1978, comenzó a operar Lilienfeld Corredores de Seguros.
La creación de Lilienfeld Re en 2016 representó, por lo tanto, una nueva etapa dentro de una trayectoria que ya acumulaba más de siete décadas de experiencia en seguros.
La idea inicial fue complementar la actividad de corretaje de seguros y contar con una estructura especializada que permitiera abordar directamente las necesidades de reaseguro asociadas a los riesgos de sus clientes.
Pero el proyecto rápidamente trascendió ese objetivo inicial.
Lilienfeld Re se transformó en una alternativa para compañías de seguros, clientes y otros corredores, ampliando progresivamente su participación en el mercado y construyendo una propuesta basada en especialización técnica, cercanía y capacidad de acceso a mercados internacionales.
El reaseguro: una industria detrás de la industria
El reaseguro suele ser menos visible para el público que el seguro, pero constituye uno de los pilares sobre los cuales funciona la industria.
Cuando una compañía de seguros asume un riesgo, no necesariamente conserva la totalidad de esa exposición. A través del reaseguro puede transferir una parte del riesgo a otros actores especializados, permitiendo distribuir exposiciones, proteger su capital y asumir negocios que, de otra manera, podrían superar su capacidad individual.
El corredor de reaseguros cumple un papel fundamental en ese proceso.
Su trabajo consiste en comprender el riesgo, estructurar alternativas, acceder a mercados especializados y encontrar las soluciones más adecuadas para cada necesidad.
En un mundo donde los riesgos son cada vez más complejos, globales y difíciles de modelar, ese conocimiento adquiere especial relevancia.
De una corredora local a una conexión con el mercado global
La propuesta de Lilienfeld Re se sustenta precisamente en esa capacidad de conectar las necesidades del mercado chileno con los mercados internacionales de reaseguro.
La compañía define su misión como obtener soluciones a la medida para transferir los riesgos que sus clientes desean proteger, mediante la diversificación de estos en los mercados internacionales de reaseguro.
Esta función cobra especial importancia en riesgos de alta complejidad o especialización, donde la capacidad disponible en el mercado local puede requerir el respaldo de mercados internacionales.
Entre sus áreas de especialidad se encuentran, entre otras, aviación, energías renovables, obras civiles, casco marítimo, responsabilidad civil, acuicultura, errores y omisiones, perjuicio por paralización, riesgos de la naturaleza y seguros de ingeniería.
Diez años de crecimiento
Uno de los hitos que la compañía destaca en esta primera década ocurrió en 2022, cuando alcanzó el primer lugar entre las corredoras de reaseguros de capitales privados en Chile, según lo comunicado públicamente por Renato Lilienfeld.
Más allá del ranking, el dato refleja una característica relevante de la trayectoria de Lilienfeld Re: el proyecto logró alcanzar una posición relevante en el mercado en un período relativamente corto.
El crecimiento de una corredora de reaseguros no depende solamente de generar nuevos negocios.
Requiere construir confianza con compañías aseguradoras, clientes, otros corredores y mercados internacionales. Y esa confianza se construye con conocimiento técnico, capacidad de respuesta y consistencia en el tiempo.
En ese sentido, los diez años no representan solamente tiempo transcurrido; representan diez años de relaciones construidas y de riesgos gestionados.
Un mercado que exige especialización
El escenario actual del reaseguro presenta desafíos cada vez mayores.
Cambio climático, catástrofes naturales, riesgos cibernéticos, interrupción de negocios, nuevas tecnologías, transición energética y riesgos asociados a grandes proyectos de infraestructura están modificando la naturaleza y magnitud de las exposiciones que deben gestionar las compañías de seguros.
Al mismo tiempo, los mercados internacionales de reaseguro están sometidos a ciclos de capacidad, cambios en precios y condiciones de suscripción cada vez más sofisticadas.
En este contexto, el papel del corredor de reaseguros adquiere una dimensión estratégica.
Ya no basta con encontrar capacidad.
Es necesario entender el riesgo, estructurarlo adecuadamente y encontrar el mercado que esté dispuesto a asumirlo bajo condiciones sostenibles.
La importancia del factor humano
En una industria altamente técnica y globalizada, la tecnología y los modelos son importantes, pero el conocimiento y las relaciones siguen teniendo un enorme valor.
El reaseguro continúa siendo, en buena medida, un negocio de confianza.
Detrás de cada colocación existen profesionales que deben comprender el riesgo, negociar condiciones, explicar las particularidades del negocio y responder cuando las circunstancias cambian.
En el caso de Lilienfeld Re, la compañía destaca precisamente un equipo de profesionales con amplia experiencia y una propuesta basada en un servicio cercano y ágil. Actualmente, la corredora está liderada por su gerente general, Julio Sierralta.
Una década que comenzó como proyecto y se convirtió en compañía
Hay una frase que resume bien la evolución de estos diez años: lo que comenzó como un proyecto terminó convirtiéndose en una empresa consolidada dentro del mercado de reaseguros chileno.
Ese proceso no ocurre automáticamente.
Requiere una visión clara, inversión, especialización y, sobre todo, la capacidad de generar confianza en un mercado donde los negocios pueden involucrar riesgos de gran magnitud y relaciones que se proyectan mucho más allá de una renovación anual.
Lilienfeld Re celebró este décimo aniversario el 20 de agosto, en un encuentro realizado en el Centro de Eventos Club Manquehue, reuniendo a representantes de la industria y personas que han sido parte de esta trayectoria.
Mirando los próximos diez años
Los aniversarios son una oportunidad para mirar hacia atrás, pero también para preguntarse qué viene.
El reaseguro tendrá un papel cada vez más relevante en una industria que deberá enfrentar riesgos nuevos y de mayor complejidad.
Chile necesita capacidad de reaseguro para acompañar el crecimiento de sectores como infraestructura, energía, minería, acuicultura y proyectos de transición energética, además de proteger adecuadamente riesgos tradicionales frente a terremotos, inundaciones, incendios y otras catástrofes.
En este escenario, contar con corredores de reaseguro especializados y con acceso a los principales mercados internacionales constituye un activo para el desarrollo del mercado asegurador chileno.
Los primeros diez años de Lilienfeld Re muestran que existe espacio para construir compañías especializadas de capital nacional capaces de competir y desarrollarse en un mercado necesariamente global.
Diez años construyendo confianza, conectando riesgos chilenos con capacidad internacional y acompañando a la industria aseguradora.
Ese es el balance de la primera década de Lilienfeld Re.
Pero quizás lo más interesante de un aniversario no sea mirar los diez años que han pasado.
Sea preguntarse qué será capaz de construir la compañía durante los próximos diez.
Y en una industria cuyo principal desafío consiste precisamente en anticiparse a riesgos que todavía no conocemos, la próxima década puede ser aún más desafiante —y más interesante— que la primera.

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