MK4 y seguros: la reforma que dejó fuera al desgravamen, pero abre nuevos espacios para la industria
La reforma al mercado de capitales impulsada por el Gobierno tiene una relación más estrecha con la industria aseguradora de lo que su texto final podría sugerir. El Ejecutivo descartó a última hora incorporar la licitación obligatoria del seguro de desgravamen para créditos de consumo, una de las medidas que más expectativas había generado en el sector. Sin embargo, el proyecto mantiene otros puntos de convergencia, desde el ahorro voluntario y las inversiones hasta la gestión de riesgos financieros y los seguros D&O.
La relación entre el proyecto MK4 y la industria aseguradora comienza, curiosamente, por aquello que finalmente quedó fuera.
En las versiones preliminares de la reforma al mercado de capitales se había evaluado incorporar la licitación obligatoria de los seguros de desgravamen asociados a créditos de consumo, una medida que habría introducido cambios relevantes en la distribución de este seguro y en la relación entre bancos, clientes y compañías aseguradoras.
Sin embargo, al momento de cerrar el proyecto presentado por el Ejecutivo, la propuesta fue excluida.
La decisión dejó una sensación agridulce en la industria. La Asociación de Aseguradores de Chile (AACH) había planteado al Gobierno que el sector podía contribuir de manera mucho más activa al objetivo de profundizar el mercado financiero y ampliar el acceso de la clase media a productos de protección y ahorro.
La exclusión del desgravamen demuestra que, pese a que los seguros están estrechamente relacionados con el funcionamiento del sistema financiero, MK4 no terminó siendo la reforma aseguradora que algunos esperaban.
Pero eso no significa que la industria haya quedado al margen.
Por el contrario, existen varios puntos en los que la reforma y el negocio asegurador comienzan a encontrarse.
El desgravamen que quedó en el camino
La licitación obligatoria del seguro de desgravamen para créditos de consumo habría sido probablemente el vínculo más directo entre MK4 y la industria aseguradora.
La lógica de este mecanismo es conocida: generar mayor competencia en la contratación del seguro asociado al crédito, buscando eventualmente mejores precios y condiciones para los consumidores.
Su exclusión significa que, al menos en la versión original ingresada al Congreso, no habrá una modificación estructural de este mercado a través de MK4.
Pero la discusión no necesariamente está cerrada.
El proyecto deberá ahora enfrentar su tramitación legislativa y, en ese proceso, los parlamentarios podrían intentar reincorporar materias que quedaron fuera de la propuesta original del Ejecutivo.
El desgravamen podría convertirse así en uno de los puntos de debate entre el Congreso, la industria financiera, los consumidores y las aseguradoras.
Y no es un tema menor.
La licitación de seguros asociados a productos financieros ha sido durante años un mecanismo utilizado por el legislador para introducir competencia en mercados donde existe una fuerte concentración de la distribución.
La pregunta que queda abierta es si esa discusión tendrá finalmente espacio dentro de MK4 o si deberá abordarse en una reforma específica.
Donde sí convergen MK4 y seguros
Aunque el seguro de desgravamen quedó fuera, la conexión entre ambos mundos permanece.
El objetivo central de MK4 es profundizar el mercado de capitales, movilizar ahorro hacia la inversión y ampliar las fuentes de financiamiento para empresas y personas.
Y cada vez que el mercado financiero se vuelve más sofisticado, aparece una necesidad inevitable: gestionar los nuevos riesgos.
Ahí las aseguradoras vuelven a entrar en escena.
Más mercado de capitales, más gestión de riesgos
Una de las consecuencias esperadas de una mayor profundidad del mercado financiero es el desarrollo de nuevos instrumentos de deuda, financiamiento privado, titulizaciones y mecanismos de inversión.
Para las compañías de seguros de vida, que administran grandes volúmenes de ahorro de largo plazo, esto puede significar un universo más amplio de activos en los cuales invertir.
Pero también supone nuevos riesgos.
A medida que aumentan las operaciones financieras y la complejidad de los instrumentos, adquieren mayor importancia las herramientas de cobertura, los derivados y otros mecanismos destinados a administrar riesgos de tasas de interés, monedas, duración y crédito.
En este punto, la convergencia con la industria aseguradora es indirecta, pero profunda.
Las aseguradoras no solo pueden ser demandantes de determinados activos financieros. También son grandes participantes del sistema financiero y necesitan administrar permanentemente los riesgos asociados a sus portafolios y obligaciones.
Un mercado de capitales más profundo necesita mejores mecanismos de gestión de riesgos, y la industria aseguradora es parte de ese ecosistema.
El ahorro voluntario abre otra puerta
Existe además un segundo punto de encuentro: el ahorro previsional voluntario.
MK4 contempla elevar el beneficio tributario asociado al APV bajo el Régimen A desde 6 a 8 UTM anuales, buscando incentivar el ahorro voluntario de las personas.
La medida puede beneficiar directamente a las administradoras de fondos, pero también abre una oportunidad para las compañías de seguros que comercializan seguros de vida con componente de APV.
La lógica es sencilla.
Si el incentivo tributario consigue aumentar el número de personas que ahorran voluntariamente para su jubilación, crecerá también el mercado potencial para los distintos vehículos disponibles para canalizar ese ahorro.
Y ahí las aseguradoras tienen una característica que las diferencia de otros actores: pueden combinar ahorro de largo plazo con protección mediante seguros de vida.
En otras palabras, una política destinada a aumentar el ahorro previsional puede terminar ampliando también el espacio para productos aseguradores de largo plazo.
El seguro D&O también puede verse afectado
Hay otro vínculo mucho menos evidente, pero particularmente interesante para la industria: la denominada Business Judgment Rule, o regla del juicio de negocios.
La propuesta busca entregar mayor certeza jurídica a los directores de sociedades anónimas respecto de decisiones empresariales adoptadas de buena fe, dentro de sus atribuciones y con la debida información.
La idea de fondo es evitar que una decisión comercial que posteriormente resulta equivocada sea automáticamente considerada una actuación negligente o genere responsabilidad para los directores.
Esto tiene una relación directa con el mercado de los seguros D&O —Directors & Officers Liability—, que protegen a directores y altos ejecutivos frente a determinadas reclamaciones derivadas del ejercicio de sus funciones.
Una mayor certeza respecto del estándar aplicable a las decisiones empresariales podría modificar el universo y la naturaleza de determinadas controversias que enfrentan los administradores.
Para las aseguradoras especializadas en D&O, esto abre una discusión interesante.
Si disminuyeran determinadas demandas oportunistas o litigios basados exclusivamente en el resultado negativo de una decisión empresarial, podría modificarse el perfil de riesgo de estas pólizas.
Pero tampoco se debe sobredimensionar el efecto.
La Business Judgment Rule no elimina la responsabilidad de los directores ni convierte al seguro D&O en un producto menos necesario. Fraude, dolo, incumplimientos legales y otras conductas indebidas siguen estando fuera de cualquier protección basada simplemente en la libertad de tomar decisiones empresariales.
El efecto, por tanto, debería ser más bien sobre la naturaleza y frecuencia de determinados reclamos.
La gran oportunidad: el ahorro de largo plazo
Existe, sin embargo, una convergencia mucho más estructural entre MK4 y seguros.
Las compañías de seguros son algunos de los principales administradores de ahorro de largo plazo de la economía chilena.
Especialmente en seguros de vida y rentas vitalicias, las obligaciones de las aseguradoras pueden extenderse durante décadas. Para respaldarlas necesitan activos que tengan características compatibles con esos compromisos.
Por eso, un mercado de capitales más profundo no es una cuestión secundaria para las aseguradoras: es parte de la infraestructura sobre la cual se construye su negocio.
Más instrumentos, más emisores, nuevos proyectos y mayor profundidad pueden permitir una diversificación más eficiente de las carteras.
Y aquí aparece uno de los objetivos más importantes de MK4: conseguir que una mayor cantidad del ahorro existente en Chile encuentre nuevos destinos de inversión.
Del ahorro a la economía real
El desafío no consiste solamente en generar más productos financieros.
El verdadero objetivo debería ser conseguir que el ahorro se transforme en financiamiento para la economía real.
Empresas que necesitan capital para crecer.
Proyectos de infraestructura.
Viviendas.
Nuevas inversiones productivas.
Empresas medianas que buscan acceder a fuentes de financiamiento distintas del crédito bancario tradicional.
En todos estos ámbitos pueden aparecer oportunidades para los inversionistas institucionales, incluidas las compañías de seguros.
Pero existe una condición: que los nuevos instrumentos tengan suficiente calidad, transparencia, liquidez y una adecuada relación entre riesgo y retorno.
Porque permitir una mayor libertad de inversión sin desarrollar simultáneamente un mercado suficientemente profundo no resolvería el problema.
Una reforma que puede terminar siendo importante para seguros, aunque no hable de seguros
Esta es probablemente la principal lectura que deja MK4 para la industria.
La reforma no incorpora finalmente el componente asegurador que más directamente se había discutido —la licitación del desgravamen—, pero puede generar efectos importantes sobre el negocio asegurador por otras vías.
Ahorro voluntario.
Inversiones institucionales.
Nuevos instrumentos financieros.
Gestión de riesgos.
Financiamiento de largo plazo.
Responsabilidad de directores y seguros D&O.
Todos son espacios donde la reforma puede terminar teniendo consecuencias para las aseguradoras.
Y existe además una dimensión política.
La AACH ha planteado que la industria puede contribuir de manera más activa a los objetivos de desarrollo del mercado de capitales y a la ampliación del acceso de la clase media a mecanismos de protección y ahorro.
La discusión legislativa será la instancia para determinar cuánto de esa agenda termina incorporándose.
La discusión recién comienza
MK4 es, en definitiva, una reforma al mercado de capitales, no una reforma de seguros.
Pero sería un error que la industria aseguradora la observara desde fuera.
Las compañías de seguros están entre los principales actores que pueden beneficiarse de un mercado financiero más profundo, pero también entre quienes tendrán que adaptarse a sus nuevas oportunidades y riesgos.
Y queda una pregunta especialmente relevante sobre la mesa: ¿volverá el desgravamen a la discusión durante la tramitación legislativa?
Si ocurre, MK4 podría terminar teniendo un capítulo asegurador mucho más explícito que el que hoy contiene el proyecto.
Si no ocurre, la convergencia igualmente seguirá existiendo.
Porque al final, seguros y mercado de capitales comparten algo fundamental: ambos administran riesgo y transforman ahorro presente en protección y financiamiento futuro.
Y esa es precisamente la zona donde MK4 y la industria aseguradora inevitablemente se encuentran.

Comentarios