¿Quién responde por los daños causados por la inteligencia artificial? El nuevo desafío del seguro
- Seguro Visión

- 24 jun 2025
- 3 Min. de lectura
Con la acelerada expansión de la inteligencia artificial (IA) en todos los ámbitos —desde vehículos autónomos y diagnósticos médicos, hasta asistentes virtuales y decisiones automatizadas en empresas— surgen nuevas preguntas legales y éticas que impactan directamente al mundo asegurador. Una de las más complejas es: ¿quién será responsable cuando la IA cause un daño?
La respuesta no es sencilla. Las tecnologías de IA operan muchas veces de forma autónoma, con capacidad para aprender y tomar decisiones que no están completamente bajo el control de sus programadores o usuarios. Esta nueva lógica plantea desafíos inéditos para los modelos tradicionales de responsabilidad civil y cobertura aseguradora.
Cambios de paradigma: de la culpa humana a la responsabilidad algorítmica
En los sistemas tradicionales de seguro, la responsabilidad está asociada a la culpa o negligencia de una persona o entidad identificable. Sin embargo, cuando una IA toma decisiones erróneas o genera un daño sin intervención humana directa, como un auto autónomo que atropella a alguien o un algoritmo de salud que falla en un diagnóstico, la asignación de responsabilidad se diluye entre desarrolladores, fabricantes, operadores, usuarios e incluso la propia IA.
Los escenarios posibles abren un abanico de actores potencialmente responsables:
El fabricante del software o el hardware.
La empresa que entrena el algoritmo.
El usuario que lo implementa sin supervisión adecuada.
Incluso se discute la idea de una “personalidad jurídica” limitada para la IA en ciertos contextos.
El rol del seguro: adaptación obligada
El sector asegurador enfrenta el reto de redefinir sus productos y marcos de suscripción. ¿Cómo calcular el riesgo si no se puede atribuir claramente la culpa? ¿Qué sucede si la IA aprende y evoluciona de forma impredecible? ¿Cómo se reparan los daños causados por decisiones no programadas?
Frente a estos dilemas, ya se están desarrollando modelos como:
Pólizas específicas para sistemas autónomos, como los seguros para vehículos sin conductor.
Coberturas de responsabilidad compartida, que consideran a múltiples actores.
Seguros paramétricos o por resultado, en los que se asegura un evento, más que una culpa.
Fondos de compensación colectiva, propuestos en Europa para responder a daños causados por IA de alto riesgo sin responsable identificable.
Europa y las señales regulatorias
La Unión Europea, a través de la reciente Ley de Inteligencia Artificial (AI Act) y la propuesta de Directiva sobre responsabilidad por IA, está liderando el desarrollo de un marco normativo que obligue a los proveedores y usuarios de IA a demostrar cumplimiento y facilitar la trazabilidad. Esto tiene implicancias directas para el sector asegurador, que deberá trabajar con estándares comunes para evaluar riesgos, validar controles y ofrecer coberturas viables.
¿Y en Chile?
Si bien el debate aún es incipiente, la rápida adopción de herramientas de IA en empresas chilenas, salud, educación y servicios financieros exige una reflexión anticipada. La Comisión para el Mercado Financiero (CMF), junto a actores como el Colegio de Abogados y la industria aseguradora, deberán abordar pronto nuevos marcos de responsabilidad y seguros específicos que contemplen estos riesgos.
Especial atención merece el ámbito de los seguros de responsabilidad civil profesional, que podrían enfrentar reclamaciones derivadas de errores de decisión provocados por sistemas de IA usados en medicina, derecho, contabilidad o corretaje.
Oportunidad y desafío
La IA promete transformar sectores completos, y el seguro no es la excepción. Pero esta revolución trae consigo una responsabilidad difusa y aún sin resolver. El reto será diseñar soluciones aseguradoras que protejan a las víctimas, den certeza a las empresas y fomenten una innovación segura y responsable.
El futuro de la IA será también un futuro asegurado —si la industria actúa con anticipación y claridad.
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