Repuestos reciclados: la alternativa que podría reducir el costo de los seguros de automóviles y fortalecer la economía circular
- Seguro Visión

- 5 jun
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La creciente sofisticación tecnológica de los vehículos modernos está generando un fenómeno que preocupa tanto a aseguradoras como a consumidores: automóviles que sufren daños aparentemente menores terminan siendo declarados pérdida total debido al elevado costo de algunos componentes.
Sensores, cámaras, radares, módulos electrónicos, sistemas de asistencia a la conducción (ADAS), baterías de vehículos eléctricos y piezas estructurales fabricadas con materiales especiales han elevado significativamente los costos de reparación. Como consecuencia, cada vez es más frecuente que un vehículo sea declarado pérdida total no por la magnitud del accidente, sino porque el valor de la reparación supera el umbral económico definido por la aseguradora.
Una vez declarados pérdida total, muchos de estos vehículos ingresan al mercado de remates. Algunos son reparados y vuelven a circular, en ocasiones sin que exista plena certeza sobre la calidad de las reparaciones efectuadas. Otros son desarmados para recuperar piezas que posteriormente son comercializadas en el mercado de repuestos usados.
Paradójicamente, parte de estos componentes terminan siendo instalados nuevamente en vehículos asegurados, muchas veces sin trazabilidad suficiente y, en algunos casos, facturados como repuestos nuevos pese a tratarse de piezas recuperadas.
Una práctica que Europa está formalizando
Mientras en muchos países de América Latina el uso de repuestos recuperados ocurre de manera informal, varios mercados desarrollados están avanzando precisamente en la dirección opuesta: regular y transparentar su utilización.
España se ha convertido en uno de los ejemplos más citados. Allí, aseguradoras, centros autorizados de tratamiento de vehículos fuera de uso y talleres trabajan cada vez más con piezas reutilizadas certificadas, especialmente en reparaciones de vehículos fuera de garantía.
La lógica es simple: si una pieza original usada cumple con estándares de seguridad, trazabilidad y calidad, puede ofrecer prestaciones equivalentes a un costo considerablemente menor.
Diversos estudios del sector europeo indican que los repuestos representan entre el 60% y el 70% del costo total de una reparación promedio. Por ello, la incorporación de componentes recuperados puede generar reducciones significativas en los costos de siniestros.
El beneficio no sólo alcanza a las aseguradoras. Menores costos de reparación permiten contener el aumento de las primas de seguros, favoreciendo directamente a los asegurados.
Economía circular aplicada al seguro
La utilización regulada de piezas recuperadas también se ha transformado en una herramienta relevante de sostenibilidad.
La fabricación de repuestos nuevos requiere materias primas, energía, transporte y procesos industriales que generan emisiones de carbono. Reutilizar componentes que aún tienen vida útil contribuye a reducir residuos, disminuir la demanda de nuevas materias primas y prolongar el ciclo de vida de los vehículos.
Esta visión se alinea con los principios de economía circular que están impulsando gobiernos, fabricantes y compañías aseguradoras en Europa y Norteamérica.
Para la industria aseguradora, además, la sostenibilidad se ha convertido en un objetivo estratégico. Cada vez más compañías incorporan criterios ambientales en la gestión de siniestros y promueven reparaciones que reduzcan el impacto ecológico de la actividad.
El desafío de América Latina
En América Latina la situación es diferente.
La reutilización de repuestos provenientes de vehículos siniestrados existe desde hace décadas, pero se desarrolla principalmente a través de mercados secundarios con distintos niveles de formalidad y trazabilidad.
En países como Brasil, México, Colombia y Argentina se observan avances regulatorios orientados a controlar el origen de las piezas recuperadas y combatir el comercio ilegal de autopartes, una problemática históricamente vinculada al robo de vehículos y al desarme clandestino.
Sin embargo, aún son escasos los mercados donde las aseguradoras promueven abiertamente el uso de repuestos reciclados certificados como parte de una estrategia de reducción de costos y sostenibilidad.
La principal barrera sigue siendo la confianza. Para que estos componentes puedan incorporarse masivamente a las reparaciones aseguradas es necesario contar con sistemas que garanticen trazabilidad, certificación de calidad, historial de la pieza y cumplimiento de estándares de seguridad.
La realidad chilena
Chile enfrenta una situación similar.
El país cuenta con un importante mercado de vehículos declarados pérdida total que posteriormente son rematados por aseguradoras. Muchos de ellos son reparados y vuelven al mercado, mientras otros son desarmados para abastecer el mercado de repuestos usados.
No obstante, la utilización de estas piezas continúa operando principalmente fuera de un esquema formal de certificación y trazabilidad comparable al observado en algunos países europeos.
Desde la perspectiva aseguradora, el desafío es relevante. Los costos de reparación de vehículos han aumentado de forma sostenida durante los últimos años debido al encarecimiento de los repuestos, la mayor complejidad tecnológica de los automóviles y las dificultades logísticas derivadas de las cadenas globales de suministro.
Al mismo tiempo, la penetración del seguro automotriz sigue siendo limitada en comparación con mercados desarrollados, por lo que cualquier iniciativa capaz de contener los costos de siniestros podría contribuir a mejorar la accesibilidad de las pólizas.
¿Una oportunidad para el futuro?
Expertos del sector consideran que Chile podría beneficiarse de un modelo regulado de utilización de repuestos recuperados certificados, especialmente para vehículos fuera de garantía.
Un sistema de estas características permitiría dar trazabilidad a piezas provenientes de vehículos declarados pérdida total, fortalecer la economía circular, reducir residuos automotrices y disminuir los costos de reparación.
Para las aseguradoras, esto podría traducirse en una menor presión sobre la siniestralidad y, potencialmente, en productos más competitivos para los consumidores.
Sin embargo, el éxito de una iniciativa de este tipo dependerá de la existencia de controles rigurosos, certificaciones técnicas independientes y mecanismos que aseguren la transparencia en toda la cadena de suministro.
La experiencia internacional demuestra que el desafío no consiste en impedir el uso de repuestos usados, sino en garantizar que su utilización sea segura, verificable y conocida por todas las partes involucradas. En un contexto de creciente presión por reducir costos y avanzar hacia modelos más sostenibles, los repuestos reciclados podrían convertirse en una de las principales transformaciones del mercado automotor y asegurador durante la próxima década.
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