¿Atendemos a los clientes tan bien como creemos? La sensibilidad del servicio en seguros y la urgencia de medirlo correctamente
- Seguro Visión

- hace 1 día
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En la industria aseguradora, la experiencia del cliente no es un atributo más: es, probablemente, el factor más decisivo en la percepción de valor, fidelización y rentabilidad. A diferencia de otros servicios, el seguro es un producto intangible, cuya verdadera importancia se hace visible solo en un momento crítico: el siniestro. Es ahí donde el cliente espera —y exige— claridad, empatía, rapidez y precisión.
Sin embargo, como una parte significativa de los asegurados nunca se llega a siniestrar, la forma en que tangibilizamos el producto y gestionamos cada punto de contacto cobra aún mayor relevancia. Desde una llamada inicial hasta un proceso de venta o una consulta simple, cada interacción construye —o deteriora— la confianza.
La gran brecha: lo que creemos que hacemos vs. lo que el cliente realmente vive
En muchas compañías de seguros existe una convicción arraigada: “tenemos buena atención”. Pero ¿es esto cierto? La evidencia muestra que, en la mayoría de las industrias, la percepción interna y la percepción del cliente rara vez coinciden.
Los equipos suelen creer que entregan un servicio superior, mientras que los clientes viven experiencias muy distintas. Esta brecha puede ser amplia, silenciosa y peligrosa. Cuando no se detecta a tiempo, genera:
Pérdida de lealtad.
Caída en la recomendación.
Mayor sensibilidad al precio.
Menor densidad de productos.
Riesgos reputacionales.
En un negocio donde la confianza es el pilar fundamental, no conocer la calidad real del servicio equivale a operar a ciegas.
Medir para mejorar: la única forma de cerrar la brecha
Lo que no se conoce, no se puede mejorar. Esta máxima, tan simple como cierta, es especialmente relevante en seguros, donde:
Las expectativas del cliente son cada vez más altas.
Los procesos son complejos y transversales.
Las normativas exigen estándares estrictos.
La competencia por diferenciarse se vuelve más difícil.
Medir objetivamente la atención es indispensable para:
Detectar debilidades reales.
Identificar buenas prácticas que deben reforzarse.
Tomar decisiones basadas en evidencia.
Mejorar la experiencia y la rentabilidad.
Aumentar la fidelidad y la venta cruzada
.
El cliente incógnito: una herramienta clave para compañías enfocadas en el servicio
Entre todas las metodologías disponibles, el Mystery Shopper se ha convertido en una de las técnicas más efectivas para evaluar a fondo la experiencia del cliente, porque permite observar la realidad sin filtros.
Un programa bien diseñado para el sector asegurador permite:
Evaluar canales presenciales, remotos y digitales.
Medir cumplimiento normativo y estándares de atención.
Analizar el desempeño de agentes, corredores, call centers y plataformas.
Comparar frente al mercado y detectar brechas críticas.
Implementar mejoras rápidas y de bajo costo.
En términos de costo/beneficio, es una de las herramientas más rentables disponibles. La información obtenida —precisa, práctica y accionable— habilita cambios inmediatos y de alto impacto.
En seguros, la experiencia del cliente es rentabilidad
La industria lo sabe: la calidad del servicio no es un costo, es una inversión directa en retención, reputación y crecimiento comercial.
Si queremos realmente afirmar que “atendemos bien”, primero debemos demostrarlo con datos. Y para eso, medir la experiencia desde la mirada del cliente es indispensable.
Los programas de Mystery Shopper permiten precisamente eso: cerrar la brecha entre percepción y realidad, potenciando compañías más competitivas y más alineadas con lo que los asegurados esperan… y necesitan.
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