Cristián Buccione asume la Dirección Ejecutiva de Agroseguros con el desafío de ampliar la cobertura de los seguros para el agro
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El nuevo director ejecutivo buscará fortalecer la gestión de riesgos del sector silvoagropecuario, impulsar nuevas alianzas público-privadas y ampliar la penetración de los seguros subsidiados frente a un escenario marcado por el cambio climático.
En un momento en que el cambio climático, los riesgos sanitarios y la creciente volatilidad de la actividad agrícola desafían la capacidad de resiliencia del sector silvoagropecuario chileno, Agroseguros inicia una nueva etapa con la designación de Cristián Buccione Reed como Director Ejecutivo de la entidad.
Dependiente del Ministerio de Agricultura y vinculada a la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO), Agroseguros administra desde el año 2000 el programa de subsidios destinado a facilitar la contratación de seguros silvoagropecuarios, una herramienta que se ha convertido en un componente esencial para proteger la continuidad productiva del campo chileno.
La llegada de Buccione ocurre en un contexto particularmente desafiante para el agro nacional. La mayor frecuencia e intensidad de sequías, inundaciones, heladas, granizos e incendios forestales, junto con la aparición de riesgos sanitarios como la influenza aviar o la mosca de la fruta, han reforzado la necesidad de contar con instrumentos modernos de transferencia de riesgos que permitan dar mayor estabilidad a productores agrícolas, ganaderos y forestales.
Un ejecutivo con amplia experiencia en seguros y gestión de riesgos
Ingeniero Comercial y MBA, Cristián Buccione cuenta con cerca de dos décadas de experiencia en las industrias financiera, aseguradora y de servicios.
A lo largo de su trayectoria ha liderado áreas de desarrollo de negocios, gestión de riesgos corporativos, transformación digital y diseño de soluciones de seguros, desempeñándose en posiciones ejecutivas en compañías internacionales como BNP Paribas Cardif y Zurich Insurance, además de participar como asesor estratégico de diversas organizaciones.
Su experiencia combina conocimiento técnico del negocio asegurador con una visión de desarrollo comercial y construcción de alianzas estratégicas, competencias que resultan especialmente relevantes para una institución cuyo éxito depende, en gran medida, de la articulación entre el Estado, las compañías de seguros, el sistema financiero y el mundo agrícola.
Aumentar la cobertura, una prioridad estratégica
El nuevo director ejecutivo ha señalado que uno de los principales ejes de su gestión será apoyar el objetivo del Ministerio de Agricultura de fortalecer la seguridad productiva del sector.
Para ello, uno de los desafíos centrales será incrementar la cobertura de los seguros agropecuarios en Chile.
Si bien el país dispone desde hace más de dos décadas de un programa de subsidios que facilita la contratación de estos seguros, su penetración aún presenta un amplio espacio de crecimiento, especialmente entre pequeños y medianos productores.
Esta realidad cobra mayor importancia considerando que el cambio climático está modificando la frecuencia y severidad de numerosos riesgos que afectan directamente la producción agrícola y pecuaria.
En este contexto, ampliar la cobertura no solo representa una política pública de apoyo al sector, sino también una herramienta de adaptación frente a un entorno climático cada vez más incierto.
Recuperar las alianzas público-privadas
Uno de los anuncios más relevantes realizados por Buccione apunta a fortalecer nuevamente la colaboración con actores estratégicos del sector privado.
El objetivo es retomar y profundizar el trabajo conjunto con bancos, agroindustrias, cooperativas, asociaciones gremiales, instituciones financieras y otros intermediarios capaces de acercar estos instrumentos de protección a un mayor número de productores.
Paralelamente, continuará el trabajo coordinado con organismos públicos como el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), instituciones que cumplen un rol fundamental en el desarrollo de la agricultura nacional.
Esta estrategia refleja una visión ampliamente compartida a nivel internacional: la gestión eficiente de los riesgos agrícolas requiere ecosistemas de colaboración donde participen el Estado, el mercado asegurador, el sistema financiero y las organizaciones productivas.
Innovación y nuevos productos
Otro de los focos definidos por la nueva administración será el desarrollo de nuevas líneas de productos y el aumento del número de actores que participan en el programa.
Actualmente Agroseguros subsidia seguros individuales para los sectores agrícola, pecuario —incluyendo bovinos, ovinos, caprinos y apicultura— y forestal, además de seguros colectivos destinados a enfrentar riesgos sanitarios específicos, como las enfermedades exóticas en aves y la mosca de la fruta.
Sin embargo, la evolución de los riesgos asociados al cambio climático plantea la necesidad de continuar innovando.
La experiencia internacional muestra un creciente desarrollo de seguros paramétricos, coberturas basadas en índices climáticos, soluciones satelitales para evaluación de daños y herramientas apoyadas en inteligencia artificial que permiten mejorar tanto la suscripción como la liquidación de siniestros.
Si bien Chile ha avanzado de manera importante en esta materia, el desafío futuro consistirá en ampliar la oferta disponible y facilitar su adopción por parte de un mayor número de productores.
Un mercado con amplio potencial de crecimiento
A diferencia de otros ramos de seguros, donde la penetración alcanza niveles elevados, los seguros agropecuarios continúan mostrando un importante potencial de expansión.
Esta situación no responde únicamente a factores económicos.
La dispersión geográfica de los productores, el tamaño de muchas explotaciones agrícolas, la baja cultura aseguradora en algunos segmentos y la complejidad técnica de estos riesgos han limitado históricamente un desarrollo más acelerado.
Precisamente por ello, el rol de Agroseguros trasciende la administración de subsidios.
La institución actúa como un articulador entre el sector público y privado, promoviendo una cultura de gestión de riesgos que permita fortalecer la resiliencia del sector silvoagropecuario frente a fenómenos cuya intensidad probablemente continuará aumentando durante las próximas décadas.
Un desafío que va más allá del seguro
La designación de Cristián Buccione no representa únicamente un cambio de liderazgo institucional.
También refleja la creciente importancia que adquiere la gestión de riesgos dentro de la política agrícola del país.
En un escenario donde el cambio climático dejó de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad cotidiana, proteger la actividad productiva constituye un elemento central para garantizar la seguridad alimentaria, la estabilidad económica de miles de familias rurales y la competitividad del sector agrícola chileno.
La visión de Seguro Visión
La experiencia internacional demuestra que los seguros agropecuarios son mucho más que un mecanismo de indemnización. Son una herramienta de política pública que permite dar estabilidad a la producción, facilitar el acceso al financiamiento, incentivar la inversión y fortalecer la resiliencia frente a riesgos cada vez más complejos.
Chile dispone de una institucionalidad consolidada y de un programa de subsidios que ha permitido avanzar significativamente durante los últimos 25 años. Sin embargo, los desafíos asociados al cambio climático, la variabilidad climática y los riesgos sanitarios exigen acelerar la evolución del sistema.
La llegada de un ejecutivo con una sólida trayectoria en la industria aseguradora y en gestión de riesgos abre una oportunidad para fortalecer la articulación entre el Estado y el sector privado, ampliar la cobertura de los seguros agropecuarios e impulsar nuevas soluciones adaptadas a las necesidades del mundo rural.
Más que administrar subsidios, el desafío de Agroseguros será consolidar una verdadera cultura de gestión de riesgos, donde el seguro deje de ser visto como un costo y pase a entenderse como una inversión estratégica para asegurar la continuidad y sostenibilidad de la actividad silvoagropecuaria chilena.