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La IA comienza a redefinir las operaciones y el empleo en el sector asegurador

hace 8 horas
5 min de lectura

Más de 50 directivos, inversores y expertos tecnológicos analizaron en Barcelona cómo la inteligencia artificial está transformando la distribución, la atención al cliente, la gestión de siniestros y la suscripción. El debate también abordó uno de los efectos más sensibles de esta transformación: la reducción de tareas administrativas y la aparición de nuevos perfiles especializados.

La inteligencia artificial está dejando de ser una promesa tecnológica para convertirse progresivamente en una herramienta aplicada a procesos concretos del negocio asegurador.

Esa fue una de las principales conclusiones del encuentro anual organizado por Weecover, que reunió el pasado 17 de septiembre en el Barcelona Finance Hub a más de 50 directivos, inversores y especialistas vinculados a la industria aseguradora y tecnológica.

El encuentro tuvo como eje el impacto práctico de la IA en el sector y, particularmente, su capacidad para modificar la distribución omnicanal, mejorar la eficiencia operacional y transformar procesos críticos como la suscripción, la atención de clientes y la gestión de siniestros.

La tecnología no puede solucionar una arquitectura deficiente

Durante la apertura del encuentro, Jordi Pagés, CEO y cofundador de Weecover, puso el foco en una condición previa para que las aseguradoras puedan aprovechar realmente las nuevas tecnologías: modernizar sus arquitecturas.

Según Pagés, muchas compañías todavía arrastran sistemas tecnológicos rígidos que dificultan incorporar nuevas soluciones y desarrollar experiencias digitales integradas.

Desde su perspectiva, la inteligencia artificial requiere una infraestructura tecnológica suficientemente flexible para poder integrarse con los distintos procesos del negocio.

En ese contexto, defendió la utilización de arquitecturas modulares y API-first, capaces de permitir la configuración de productos, la integración entre sistemas y la conexión de distintos actores del ecosistema asegurador.

El planteamiento apunta a un problema que va más allá de la IA.

Una aseguradora difícilmente podrá aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial si sus sistemas centrales, procesos y datos continúan funcionando de manera fragmentada.

La IA puede aportar una nueva capa de inteligencia, pero necesita información accesible, procesos digitalizados e infraestructura capaz de integrarla.

El impacto llegará también al empleo

Uno de los puntos más relevantes del encuentro fue el impacto de la automatización sobre las estructuras de las compañías.

En la mesa redonda moderada por Rafael Gallardo, CDO de Weecover, participaron Adrián Escude, CRO y CMO de la vertical de comercio de seQura; Jordi Rivera, experto en inversión insurtech y presidente del Consejo de Administración de Caja Ingenieros Vida; y José María Lucas, cofundador de Tuio.

El debate apuntó a una transformación significativa de las funciones administrativas.

La incorporación generalizada de herramientas de inteligencia artificial podría reducir la necesidad de personas dedicadas exclusivamente a tareas rutinarias, repetitivas y altamente mecanizadas.

En el sector asegurador, esto puede afectar especialmente actividades relacionadas con procesamiento de información, clasificación documental, ingreso de datos, atención básica de clientes y determinadas labores administrativas asociadas a la gestión de pólizas y siniestros.

Pero la transformación no necesariamente implica solamente destrucción de puestos de trabajo.

Los participantes también destacaron la aparición de nuevas necesidades de talento vinculadas con la propia incorporación de la tecnología.

Entre ellas aparecen perfiles capaces de orquestar modelos predictivos, gestionar y gobernar datos, auditar resultados algorítmicos y diseñar arquitecturas de integración.

El resultado puede ser una modificación importante de la estructura laboral de las aseguradoras: menos trabajo asociado a tareas repetitivas y una mayor demanda de capacidades tecnológicas, analíticas y de supervisión.

Del chatbot a la gestión de siniestros

Uno de los aspectos más relevantes del encuentro fue que el debate se centró en aplicaciones concretas y no solamente en las posibilidades futuras de la IA.

Entre los casos de uso analizados destacó la atención al cliente.

Los asistentes conversacionales pueden asumir consultas e incidencias de primer y segundo nivel, reduciendo los tiempos de respuesta y liberando a los equipos humanos para aquellos casos que requieren mayor complejidad o intervención especializada.

Otro ámbito especialmente relevante es la gestión de siniestros.

La IA puede utilizarse para leer y extraer información desde pólizas, formularios y partes de siniestros, facilitando la apertura de expedientes y su clasificación inicial.

En este caso, el valor no estaría solamente en reemplazar una tarea manual, sino en acelerar el proceso y permitir que los especialistas concentren su trabajo en los casos que realmente requieren análisis.

Suscripción y pricing también están cambiando

La tercera gran área identificada durante el encuentro fue la suscripción y tarificación.

Los modelos predictivos pueden procesar grandes volúmenes de información y utilizarla para establecer estimaciones más precisas del riesgo.

En determinados negocios, esto abre la posibilidad de desarrollar esquemas de tarificación más dinámicos y ajustados a las características individuales del riesgo.

Para las aseguradoras, el atractivo es evidente: mejorar la segmentación, reducir desviaciones de riesgo y contribuir a la rentabilidad técnica.

Pero también introduce nuevos desafíos relacionados con la calidad de los datos, la gobernanza de los modelos y la supervisión de las decisiones automatizadas.

La IA no es una solución mágica

Una de las conclusiones más relevantes del encuentro fue precisamente una advertencia frente al entusiasmo excesivo que ha acompañado a la inteligencia artificial.

La IA no sustituye procesos deficientes.

Su capacidad para generar eficiencia depende de que se integre sobre procesos de negocio correctamente estructurados.

La ventaja competitiva, por tanto, no estaría necesariamente en tener acceso a un determinado modelo de inteligencia artificial.

La diferencia puede estar en cómo una aseguradora consigue incorporar esa tecnología a sus procesos cotidianos.

Una compañía que dispone de un modelo avanzado pero mantiene sistemas fragmentados y procesos manuales puede obtener menos beneficios que otra que utilice una tecnología menos sofisticada pero perfectamente integrada con sus operaciones.

El verdadero cambio será organizacional

El debate de Barcelona apunta así hacia una cuestión más profunda.

La inteligencia artificial no solamente está modificando herramientas. Está comenzando a cambiar la forma en que se organiza el trabajo dentro de las aseguradoras.

Las tareas rutinarias pueden ser progresivamente automatizadas, mientras que aumentará la importancia de las funciones relacionadas con análisis, supervisión, diseño de procesos, gestión de datos y control de los modelos.

Esto puede obligar a las compañías a revisar sus estructuras, capacitar a sus trabajadores y redefinir perfiles profesionales.

La transformación también puede trasladarse a la distribución.

Si la tecnología permite integrar cotización, emisión, cobranza, atención y gestión de productos en un mismo flujo digital, los distribuidores pueden disponer de herramientas más completas para vender y administrar seguros.

En ese escenario, la frontera entre tecnología, distribución y operación será cada vez más difícil de separar.

De la promesa a la productividad

El mensaje que deja el encuentro organizado por Weecover es, en definitiva, menos espectacular que algunas de las predicciones que acompañan actualmente a la IA, pero posiblemente más relevante para la industria.

La pregunta ya no es solamente qué puede hacer la inteligencia artificial.

La cuestión comienza a ser qué procesos concretos puede mejorar, cuánto puede reducir sus costos, qué experiencia puede ofrecer al cliente y qué nuevas capacidades necesita desarrollar la organización.

En una industria históricamente intensiva en procesos administrativos y gestión de información, el potencial de transformación es considerable.

La IA puede terminar convirtiéndose en una nueva capa tecnológica sobre prácticamente toda la cadena de valor del seguro.

Pero para que eso ocurra, las aseguradoras deberán resolver primero una cuestión menos futurista y mucho más concreta: modernizar sus procesos, ordenar sus datos e integrar sus sistemas.

La inteligencia artificial puede ser el acelerador.

La verdadera transformación, sin embargo, ocurrirá dentro de las organizaciones.

 
 
 

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