Las nuevas fronteras del seguro: McKinsey identifica 18 áreas que pueden transformar la industria
La inteligencia artificial, la electrificación, la robótica, la ciberseguridad y los avances biotecnológicos están creando nuevos riesgos y oportunidades de negocio. Un informe de McKinsey advierte que las aseguradoras deberán adaptar sus productos, suscripción y distribución para competir en una economía que está cambiando aceleradamente.
La industria aseguradora enfrenta un desafío estratégico: encontrar nuevas fuentes de crecimiento en un escenario donde los mercados tradicionales muestran señales de madurez y el aumento de las primas depende cada vez menos de los ajustes de precios. En este contexto, un reciente análisis de McKinsey, publicado el 15 de septiembre de 2026 bajo el título The strategic new arenas reshaping insurance, identifica 18 áreas de alto crecimiento económico que podrían transformar profundamente el negocio asegurador.
La investigación sostiene que estas nuevas áreas, denominadas arenas, están generando activos, tecnologías, responsabilidades y comportamientos que modificarán los riesgos que deben cubrir las compañías. La oportunidad no consiste solamente en asegurar nuevas actividades económicas, sino también en desarrollar modelos de negocio capaces de responder a riesgos que todavía tienen poca experiencia histórica y que, en muchos casos, pueden producir pérdidas de gran magnitud.
Según las estimaciones del McKinsey Global Institute recogidas en el informe, las 18 áreas identificadas podrían generar entre US$ 29 y US$ 48 billones en ingresos hacia 2040 —es decir, entre 29 y 48 millones de millones de dólares— y contribuir a impulsar hasta un tercio del crecimiento económico mundial. Se trata de ingresos de esas actividades económicas, no de primas aseguradoras.
La dimensión de esta transformación resulta especialmente relevante para una industria que necesita ampliar sus oportunidades comerciales y, al mismo tiempo, gestionar riesgos cada vez más complejos e interconectados.
Cinco grandes fuerzas que están transformando la economía
Las 18 áreas identificadas por McKinsey se agrupan en cinco grandes ámbitos de transformación.
Inteligencia artificial e infraestructura tecnológica. El desarrollo de software de IA, semiconductores y servicios en la nube está creando nuevas necesidades de protección. Los centros de datos, por ejemplo, concentran inversiones de gran magnitud y requieren coberturas especializadas para construcción, daños materiales, interrupción de negocios y riesgos cibernéticos.
Digitalización y comercio electrónico.
La expansión de las plataformas digitales está modificando los canales de venta y la relación con los consumidores. Para las aseguradoras, esto representa oportunidades para desarrollar nuevas formas de distribución, integrar coberturas en las transacciones comerciales y responder a los riesgos derivados de la creciente dependencia de los servicios digitales.
Electrificación.
Los vehículos eléctricos y las baterías están modificando los riesgos asociados a la movilidad, la reparación de automóviles y el almacenamiento de energía. Los costos de determinados componentes, las características de los incendios relacionados con baterías y las nuevas necesidades de reparación pueden alterar la frecuencia y severidad de los siniestros.
Tecnologías avanzadas.
La robótica, los vehículos autónomos y las nuevas aplicaciones espaciales están abriendo campos de cobertura que exigen conocimientos especializados. A medida que estas tecnologías se incorporan a las actividades empresariales, surgen nuevas preguntas sobre responsabilidad civil, fallas de sistemas, daños a terceros y atribución de responsabilidades.
Nuevas fronteras de la biotecnología.
Los medicamentos contra la obesidad, los avances genéticos y la medicina personalizada podrían modificar la longevidad, la morbilidad y los patrones de utilización de los servicios de salud. Estos cambios tienen implicancias directas para los seguros de vida, salud e invalidez, así como para los modelos actuariales utilizados para calcular primas y reservas.
Estas áreas no avanzan al mismo ritmo. Mientras el comercio electrónico y la inteligencia artificial ya tienen una presencia significativa en la economía, otras tecnologías todavía se encuentran en etapas iniciales. Sin embargo, McKinsey plantea que las aseguradoras no deberían esperar a que todas alcancen su madurez para comenzar a evaluar sus consecuencias.
Nuevos riesgos y cambios en la siniestralidad
Uno de los principales argumentos del informe es que la transformación tecnológica no se limita a crear nuevos productos asegurables. También modifica la naturaleza de los riesgos tradicionales.
En el seguro automotriz, por ejemplo, los sistemas avanzados de asistencia a la conducción y la automatización podrían reducir determinados accidentes, pero un siniestro que afecte a un vehículo con componentes tecnológicos costosos puede generar reparaciones más caras. La evolución hacia vehículos autónomos también plantea interrogantes sobre la responsabilidad del conductor, el fabricante, el proveedor de software y otros participantes.
En los seguros comerciales, los centros de datos y los servicios en la nube concentran grandes valores y dependencias. Una interrupción tecnológica puede afectar simultáneamente a numerosas empresas que utilizan una misma infraestructura, generando pérdidas correlacionadas y acumulaciones de siniestros que no siempre se reflejan adecuadamente en los modelos tradicionales.
Algo similar ocurre con la robótica y la inteligencia artificial aplicada a procesos empresariales. Una falla de software o una decisión automatizada defectuosa puede provocar daños físicos, interrupciones operacionales o reclamaciones de responsabilidad civil. Determinar el origen del daño y establecer quién debe responder puede ser considerablemente más complejo que en un siniestro convencional.
La consecuencia para las aseguradoras es clara: deberán revisar sus criterios de suscripción, sus límites de cobertura, sus exclusiones y sus mecanismos de acumulación de riesgos. La experiencia histórica seguirá siendo importante, pero podría resultar insuficiente para evaluar exposiciones que evolucionan con rapidez.
La inteligencia artificial también transformará el funcionamiento de las aseguradoras
McKinsey destaca que la inteligencia artificial tiene una particularidad frente a las demás áreas analizadas: su impacto atraviesa prácticamente todas las líneas de negocio.
En la suscripción, la IA puede ayudar a analizar grandes volúmenes de información, identificar factores de riesgo y mejorar la consistencia de las decisiones. En la liquidación de siniestros, puede automatizar tareas, acelerar la evaluación de antecedentes y detectar casos que requieren una investigación más profunda. En la atención al cliente, permite responder consultas y agilizar operaciones que tradicionalmente demandaban intervención manual.
Estas aplicaciones podrían reducir costos operacionales y mejorar los tiempos de respuesta, contribuyendo a modificar la estructura de gastos de las compañías.
La tecnología también puede fortalecer la prevención. El uso de sensores, información en tiempo real y herramientas predictivas permite detectar situaciones de riesgo antes de que se conviertan en pérdidas. En lugar de limitarse a indemnizar después de un siniestro, las aseguradoras pueden intervenir para disminuir su probabilidad o severidad.
No obstante, la adopción de IA también genera nuevas exposiciones relacionadas con errores de los sistemas, privacidad, ciberseguridad y responsabilidad por decisiones automatizadas. Las compañías deberán gestionar simultáneamente las oportunidades de eficiencia y los riesgos asociados a la tecnología que incorporan.
Implicancias diferentes para cada segmento asegurador
El informe distingue efectos específicos según el tipo de seguro.
En vida y salud, los avances biotecnológicos y los medicamentos contra la obesidad podrían modificar las expectativas de longevidad y los patrones de enfermedades. Estos cambios obligarán a revisar hipótesis actuariales y a evaluar cómo evolucionan la mortalidad, la invalidez y los costos de atención sanitaria.
En seguros personales de automóviles y hogar, la electrificación, la automatización y las nuevas tecnologías domésticas pueden alterar tanto la frecuencia como el costo de los siniestros. La oportunidad estará en desarrollar coberturas adecuadas a estos nuevos activos y mejorar la evaluación de sus riesgos.
En seguros comerciales, las exposiciones relacionadas con centros de datos, infraestructura digital, ciberseguridad, robótica y actividades espaciales adquieren especial importancia. La concentración de grandes valores y la interdependencia entre empresas pueden exigir mayor capacidad aseguradora, conocimientos especializados y nuevos esquemas de distribución del riesgo entre aseguradoras y reaseguradoras.
El desafío estratégico: anticiparse al cambio
McKinsey advierte que las compañías no deberían abordar estas transformaciones mediante iniciativas aisladas. La identificación de nuevas oportunidades debe formar parte de la estrategia corporativa, considerando tanto su potencial de crecimiento como las amenazas que representan para las carteras existentes.
Entre las preguntas que los líderes de la industria deben plantearse están cuáles de estas áreas tendrán un impacto significativo en sus resultados durante los próximos cinco años, qué parte de sus carteras actuales está expuesta a los cambios tecnológicos y qué capacidades necesitarán desarrollar para suscribir rentablemente los nuevos riesgos.
También será necesario evaluar si cuentan con capital suficiente, acceso a reaseguro, conocimientos técnicos y alianzas comerciales para participar en estos mercados. En algunos casos, la respuesta requerirá desarrollar capacidades internamente; en otros, establecer asociaciones con empresas tecnológicas, especialistas en riesgos o nuevos canales de distribución.
La concentración también merece atención. A medida que numerosas actividades económicas dependen de infraestructuras digitales y sistemas de inteligencia artificial, una misma falla puede afectar a múltiples asegurados al mismo tiempo. Este fenómeno exige evaluar las acumulaciones de riesgo más allá de las pólizas individuales.
Una industria que debe ampliar sus fronteras
El informe de McKinsey plantea una advertencia que va más allá de la aparición de nuevas tecnologías: las aseguradoras deben prepararse para una economía cuyos activos, responsabilidades y riesgos están cambiando.
La oportunidad está en acompañar el desarrollo de nuevas industrias, facilitar inversiones y ofrecer protección allí donde surgen necesidades que todavía no están suficientemente cubiertas. Pero hacerlo exige capacidades diferentes de las que históricamente han sustentado el negocio, desde modelos de evaluación de riesgos hasta nuevas formas de distribución y prevención.
Para el mercado asegurador, la pregunta estratégica ya no es solamente cómo crecer en sus ramos tradicionales, sino cómo identificar y asegurar las actividades económicas que definirán el futuro.
Las compañías que logren anticiparse a estos cambios podrán convertir nuevas exposiciones en oportunidades de crecimiento rentable. Las que esperen a que los riesgos se consoliden y los mercados estén plenamente desarrollados podrían encontrarse compitiendo tarde en negocios cuyas reglas ya habrán sido definidas por otros.

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