Licencia de Conducir Digital: El Caos en las Renovaciones y el Riesgo que se Abre para el Mercado Asegurador
- Seguro Visión

- 27 nov 2025
- 3 Min. de lectura
La implementación de la licencia de conducir digital —promovida como un avance moderno y necesario— desencadenó en las últimas semanas una crisis operativa de proporciones en los sistemas de renovación de licencias a lo largo del país.
Lo que debía ser un proceso más ágil y seguro hoy se ha convertido en un cuello de botella crítico: obtener una hora para renovar la licencia es, en la práctica, casi imposible.
Un sistema colapsado: horas para un año después
Municipalidades de distintas regiones reportan agenda copada por más de 12 meses, con casos extremos donde los conductores están recibiendo hora recién para enero o febrero de 2027. La falla del sistema centralizado, la recarga simultánea de solicitudes y la transición tecnológica mal coordinada han dejado a miles de personas sin solución inmediata.
Mientras tanto, las licencias continúan venciendo… y el sistema no da abasto.
Un impacto directo en el mercado asegurador: una bomba de tiempo
La gravedad del problema va mucho más allá de lo administrativo. La crisis amenaza con abrir un conflicto masivo entre asegurados y aseguradoras, debido a un elemento clave:
La vigencia de la licencia de conducir es un requisito esencial para que opere la cobertura de la póliza automotriz.
Esto genera tres riesgos inmediatos:
1. Conductores con licencias vencidas sin posibilidad real de renovarlas
Miles de asegurados quedarán en una situación irregular sin haber cometido ninguna negligencia. El problema no es del conductor, sino del sistema.
2. Aumento de siniestros observados o rechazados
Las compañías podrían verse forzadas a rechazar o al menos someter a revisión siniestros en los que el asegurado conduzca con licencia vencida. Esto, a su vez, podría desencadenar una ola de reclamos al SERNAC, la CMF y tribunales civiles.
3. Riesgo reputacional y operativo para las aseguradoras
Insistir en el requisito estricto podría romper relaciones con clientes. Flexibilizarlo podría aumentar la exposición al riesgo moral y operativo.
Es una ecuación compleja, sin una solución obvia.
¿Flexibilizar o mantener la exigencia? El dilema del que nadie quiere hacerse cargo
La pregunta que hoy enfrenta el mercado asegurador es crítica:
¿Deben las aseguradoras flexibilizar temporalmente la exigencia de licencia vigente, considerando que no existe forma práctica de renovar?
Existen tres posiciones emergentes:
A. Mantener la exigencia estricta
Resguarda técnicamente el riesgo.
Evita abrir “puertas peligrosas” para fraudes o conducciones temerarias.
Pero podría generar una ola de conflictos, pérdida de confianza y presión regulatoria.
B. Flexibilización temporal condicionada
Aceptar siniestros si el asegurado demuestra que solicitó hora, aunque esta sea para dentro de 10–13 meses.
Solicitar certificado municipal o correo que respalde el intento de renovación.
Minimiza conflicto, sin exponerse totalmente.
C. Flexibilización amplia coordinada a nivel industria
La Asociación de Aseguradores podría emitir una circular interna recomendando un criterio uniforme.
Esto evitaría arbitrariedades y protegería a los clientes.
Requeriría también criterios claros de la CMF.
Este escenario ya ocurrió en pandemia (2020–2022), cuando se extendió la validez de licencias. Pero hoy no existe norma especial, por lo que el vacío es total.
¿Qué debería pasar ahora? Un llamado urgente a coordinación
Para evitar una crisis mayor, lo esperable sería:
Que la autoridad emita una prórroga temporal de vigencia mientras se estabiliza el sistema.
Que la industria aseguradora acuerde criterios comunes, capaces de proteger a los clientes sin exponer excesivamente a las compañías.
Que se informe masivamente a los ciudadanos sobre qué hacer, cómo respaldar sus gestiones y qué implicancias tiene conducir con licencia vencida en este contexto.
Una crisis evitable que ya golpea a miles… y que aún está a tiempo de corregirse
La implementación apresurada de la licencia digital terminó generando un desorden nacional con consecuencias inesperadas para el mercado automotriz, administrativo y asegurador.
El riesgo de que miles de siniestros queden en disputa es real. El daño reputacional para el sector asegurador también. Y la incertidumbre para los conductores es total.
La solución requiere coordinación inmediata entre Gobierno, municipalidades, aseguradoras y reguladores.
Hasta que eso ocurra, el país seguirá atrapado en una paradoja: se exige cumplir un requisito que, hoy, es prácticamente imposible cumplir.
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