¿Por qué los seguros se llaman “seguros”?
- Seguro Visión

- hace 9 horas
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En el lenguaje cotidiano, la palabra seguro suele asociarse a protección, prevención o incluso a una promesa de que “nada malo ocurrirá”. Sin embargo, el nombre de esta industria no surge de la idea de evitar los riesgos, sino de algo mucho más profundo y antiguo: la necesidad humana de vivir con certeza en medio de la incertidumbre.
Entender por qué los seguros se llaman seguros permite comprender mejor su verdadera función y su valor real en la sociedad moderna.
El origen etimológico: tranquilidad frente al temor
La palabra seguro proviene del latín securus, que significa literalmente libre de preocupación o sin temor. Su raíz se compone de:
se (sin)
cura (cuidado, inquietud, preocupación)
Es decir, algo seguro no es necesariamente algo invulnerable, sino algo que permite estar tranquilo, aun cuando existe el riesgo.
Desde su origen, el concepto no estuvo ligado a impedir el daño, sino a eliminar la angustia que genera la incertidumbre económica frente a eventos adversos.
El nacimiento del seguro como contrato
Los primeros contratos de seguro aparecen en la Edad Media, especialmente en el comercio marítimo. Los mercaderes enviaban mercancías por rutas peligrosas, expuestas a naufragios, robos o tormentas. La pérdida de un solo viaje podía significar la ruina total.
Frente a ese escenario surgió la assecuratio: un acuerdo mediante el cual un tercero asumía el riesgo económico de la pérdida a cambio de un pago anticipado. Si el barco se perdía, el comerciante no quedaba destruido financieramente.
Así, el seguro no garantizaba que el viaje llegara a destino, pero sí garantizaba certeza económica pase lo que pase.
¿Por qué no se llamó “protección”?
La diferencia es fundamental.Un seguro no protege físicamente:
No evita incendios
No impide accidentes
No detiene robos
No frena desastres naturales
Lo que hace es trasladar el impacto financiero del riesgo, permitiendo que personas, empresas y sociedades puedan recuperarse y continuar.
Por eso, conceptos como protección o prevención no describen correctamente su función. El seguro no elimina el riesgo: lo hace soportable.
El seguro como certeza, no como promesa
En todos los idiomas principales, el concepto mantiene la misma esencia:
Insurance (inglés)
Assurance (francés)
Assicurazione (italiano)
Todas estas palabras remiten a la idea de dar certeza, asegurar un resultado económico, no a garantizar que el evento no ocurra.
En este sentido, el seguro es una herramienta social y económica que permite:
Tomar riesgos productivos
Invertir
Emprender
Vivir y trabajar sin que un evento inesperado implique un colapso total
Una definición más precisa
Podría decirse que:
Un seguro no evita que algo malo ocurra; evita que ese evento destruya tu estabilidad económica.
Ese es el verdadero significado de la palabra seguro: la posibilidad de enfrentar la incertidumbre con tranquilidad.
Los seguros se llaman seguros porque su propósito no es blindar la realidad, sino asegurar la continuidad, la estabilidad y la confianza frente a un mundo inevitablemente incierto. En una sociedad expuesta a riesgos cada vez más complejos, el seguro sigue cumpliendo su rol original: ofrecer certeza cuando más se necesita.
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