Aseguradores se suman a la prevención: AACH incorpora a la Red de Prevención Comunitaria
La Asociación de Aseguradores de Chile se integró a una iniciativa que ya está presente en 528 localidades de ocho regiones y alcanza a más de 317 mil personas. La participación contempla inicialmente tres comités en Ñuble y Maule, con el objetivo de fortalecer la prevención de incendios desde las propias comunidades.
La industria aseguradora chilena está comenzando a asumir un papel más activo frente a uno de los riesgos que mayores pérdidas humanas y patrimoniales ha provocado en el país: los incendios forestales.
La Asociación de Aseguradores de Chile (AACH) se incorporó a la Red de Prevención Comunitaria, iniciativa que reúne a vecinos, municipios y empresas para identificar los riesgos existentes en cada territorio y desarrollar planes concretos destinados a reducir la posibilidad de que ocurran incendios.
La participación de la Asociación contempla inicialmente tres comités: Liucura Bajo, en Quillón, Región de Ñuble; Las Margaritas, en Cauquenes, Región del Maule; y Los Despachos, también en Cauquenes, que será constituido próximamente.
La incorporación representa algo más que una nueva alianza institucional. Para el sector asegurador significa avanzar desde un modelo tradicionalmente concentrado en responder financieramente después de ocurrido el siniestro hacia una participación más activa en la prevención y mitigación del riesgo.
Una red que ya alcanza a 317 mil personas
La Red de Prevención Comunitaria trabaja desde hace ocho años con comunidades ubicadas principalmente en zonas de interfaz urbano-rural, bajo un modelo que busca que los propios vecinos se conviertan en protagonistas de la prevención.
Actualmente está presente en 528 localidades de ocho regiones del país, alcanzando a más de 317 mil personas y 106 mil hogares.
Los resultados registrados muestran el potencial de este modelo. De acuerdo con las cifras entregadas por la Red, los incendios han disminuido 19% a nivel nacional, mientras que 63% de los comités no ha registrado incendios durante 2026.
La experiencia acumulada también muestra resultados positivos en temporadas anteriores. Durante 2024-2025, las comunidades participantes habían logrado reducir en 17% la ocurrencia de incendios en sus territorios, mientras el país registraba un aumento de 5%. Además, los comités identificaron cerca de 6.000 riesgos y consiguieron mitigar 88% de ellos.
La prevención comienza antes del incendio
El modelo de la Red se basa en una metodología de trabajo permanente.
Primero se establece coordinación con el municipio y los actores locales. Luego se conforma un comité integrado por vecinos, empresas e instituciones. Los participantes identifican los riesgos existentes en el territorio y, a partir de ese diagnóstico, elaboran un Plan Local de Prevención, que establece medidas para reducirlos.
Posteriormente, el propio comité realiza el seguimiento de las acciones, con el acompañamiento de un gestor de prevención.
Es decir, la lógica no consiste simplemente en capacitar a los vecinos una vez al año antes del verano. Se trata de un proceso que busca mantener la prevención durante todo el año.
De ahí surge una de las principales fortalezas de la iniciativa: el conocimiento del riesgo nace desde el territorio.
Son los propios habitantes quienes conocen los caminos de acceso, los sectores con vegetación cercana a las viviendas, los microbasurales, las dificultades de abastecimiento de agua y otros factores que pueden aumentar la vulnerabilidad de una comunidad.
Tres primeros comités para la AACH
La participación de la Asociación comenzará en tres comunidades.
El primer comité fue Liucura Bajo, en Quillón, constituido el 7 de agosto. Posteriormente se conformó Las Margaritas, en Cauquenes, el 26 de agosto. El tercer comité, Los Despachos, también en Cauquenes, se encuentra próximo a constituirse.
La incorporación de Cauquenes adquiere especial relevancia por tratarse de una zona que ha enfrentado históricamente una elevada exposición a incendios forestales.
El propio gerente de Asuntos Corporativos de la AACH, Javier Irarrázaval, acompañó la conformación del comité de Las Margaritas y destacó que el objetivo es preparar a las comunidades antes de que llegue una emergencia.
“Queremos contribuir a generar una cultura de prevención”, señaló Irarrázaval. A su juicio, la Red permite que los vecinos se organicen mejor frente a la posibilidad de un incendio y, al mismo tiempo, trabajen para disminuir el riesgo de que estos ocurran.
La frase resume el cambio de enfoque: no esperar el incendio para actuar.
El seguro también tiene un papel preventivo
La incorporación de la AACH a la Red plantea una reflexión relevante para la industria.
Durante décadas, la relación entre seguros y catástrofes estuvo asociada principalmente a la etapa posterior al evento: evaluar los daños, determinar la cobertura y pagar la indemnización correspondiente.
Pero el cambio climático, la expansión de las zonas habitadas hacia áreas de mayor exposición y el aumento de eventos extremos están obligando a replantear esa lógica.
Si el seguro tiene como esencia la gestión y transferencia de riesgos, existe también un espacio para que el sector contribuya a reducir la probabilidad y severidad de esos riesgos antes de que se transformen en siniestros.
La prevención comunitaria encaja precisamente en esa lógica.
No reemplaza al seguro.
Lo complementa.
Un incendio que no ocurre significa una familia que no pierde su vivienda, una empresa que no interrumpe sus operaciones y una aseguradora que no debe responder por un daño que podría haberse evitado.
La comunidad como primera línea de defensa
La directora ejecutiva de la Red de Prevención Comunitaria, Angeline Castillo, destacó la importancia de que toda la comunidad participe para reducir la ocurrencia de incendios.
La Red entrega herramientas para que los vecinos puedan identificar y evitar situaciones de riesgo y, si finalmente ocurre un incendio, sepan cómo actuar.
Esta dimensión resulta especialmente relevante porque una parte importante de la prevención depende de conductas y decisiones que ocurren mucho antes de que intervengan los equipos de emergencia.
Una limpieza, una poda, el manejo adecuado de vegetación, la eliminación de un foco de basura, la identificación de un acceso para vehículos de emergencia o la coordinación entre vecinos pueden parecer acciones menores consideradas individualmente.
Pero cuando se ejecutan de manera sistemática en cientos de comunidades, su impacto puede ser significativo.
El rol del sector privado
La Red se sustenta precisamente en la colaboración entre distintos actores.
Su modelo incorpora a municipios, organismos públicos, empresas, organizaciones sociales y comunidades, porque la prevención de incendios difícilmente puede ser abordada por una sola institución.
La propia experiencia de la Red muestra que el trabajo colaborativo es uno de sus principales factores de éxito. La iniciativa nació después de los megaincendios de 2017 y desde entonces ha desarrollado un modelo territorial que busca fortalecer las capacidades locales.
La incorporación de la AACH agrega ahora a la industria aseguradora a este ecosistema.
Para el alcalde de Cauquenes, Jorge Muñoz, la alianza constituye un hito “fundamental” para ampliar el trabajo contra los incendios forestales en los sectores rurales de la comuna.
De pagar el daño a ayudar a evitarlo
La participación de la Asociación de Aseguradores abre una oportunidad para que el sector avance hacia una concepción más amplia de su función.
Las aseguradoras no pueden impedir todos los incendios, terremotos, inundaciones o catástrofes. Pero sí pueden contribuir a que las personas, empresas y comunidades estén mejor preparadas y sean menos vulnerables cuando estos eventos ocurran.
En materia de incendios, esa tarea puede comenzar mucho antes de que una póliza deba responder.
La experiencia de la Red demuestra que la prevención comunitaria puede generar resultados medibles. Y la incorporación de la AACH permite sumar a esa experiencia a una industria cuyo conocimiento central es precisamente la identificación, evaluación y administración del riesgo.
El desafío ahora será que esta participación se transforme en una relación de largo plazo y que los tres primeros comités sean solo el comienzo.
Porque frente a incendios cada vez más destructivos, la mejor indemnización sigue siendo aquella que nunca fue necesaria porque el daño pudo evitarse.

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