DASK: el modelo turco de seguro obligatorio contra terremotos que inspira la propuesta ARCA
Creado después del devastador terremoto de 1999, el sistema turco busca que la mayor cantidad posible de viviendas cuente con protección financiera frente a terremotos. Es obligatorio, tiene primas diferenciadas según el riesgo y la construcción, y es administrado por el Turkish Catastrophe Insurance Pool, un fondo de carácter público. Su experiencia es una de las referencias consideradas para la propuesta chilena ARCA.
La discusión sobre cómo reducir la brecha de protección frente a catástrofes naturales en Chile tiene en Turquía uno de sus principales referentes. Allí funciona desde 2000 el Compulsory Earthquake Insurance, conocido como DASK, un seguro obligatorio contra terremotos que transfiere al mercado asegurador parte del impacto financiero de los grandes eventos sísmicos.
El modelo es relevante para Chile porque no se basa únicamente en subsidiar las pérdidas después de una catástrofe. Su lógica es establecer previamente una cobertura obligatoria, de costo relativamente accesible y con reglas uniformes, para que los propietarios cuenten con recursos para reparar o reconstruir sus viviendas después de un terremoto.
La experiencia de DASK es uno de los modelos internacionales considerados como referencia para ARCA —Aseguramiento Ante Riesgos Catastróficos—, iniciativa chilena que propone avanzar hacia una cobertura masiva y obligatoria frente a eventos catastróficos.
¿Qué es DASK?
DASK corresponde al Turkish Catastrophe Insurance Pool (TCIP), un fondo público creado para administrar el seguro obligatorio contra terremotos. Aunque las pólizas pueden ser emitidas por compañías de seguros autorizadas, el pool concentra la administración del sistema, la acumulación de recursos y la gestión del riesgo.
El seguro se estableció después del terremoto de Marmara de 1999, que evidenció la necesidad de contar con un mecanismo financiero permanente para enfrentar las consecuencias de los grandes terremotos.
La característica central del sistema es su obligatoriedad.
DASK no reemplaza todos los seguros que puede contratar una familia. Su objetivo es entregar una protección básica frente al daño físico provocado por un terremoto, permitiendo contratar coberturas adicionales en el mercado privado.
¿Qué cubre?
La cobertura comprende los daños materiales directamente provocados por un terremoto y los derivados de eventos asociados, como incendio, explosión, tsunami y deslizamientos de tierra.
La indemnización puede aplicarse cuando el inmueble queda parcialmente dañado o completamente destruido. Entre los elementos cubiertos se encuentran los cimientos, muros principales y comunes, pisos y techos, escaleras, ascensores, corredores, terrazas, chimeneas y otros componentes de la edificación.
No cubre el contenido de la vivienda. Muebles, electrodomésticos y bienes personales quedan fuera de DASK.
Tampoco cubre pérdida de ingresos, interrupción de actividades comerciales, pérdida de arriendo, alojamiento alternativo, retiro de escombros, daños corporales, muerte ni otras pérdidas indirectas. Para esos riesgos existen seguros voluntarios adicionales.
DASK no es un seguro integral de hogar, sino una primera capa de protección frente al riesgo sísmico.
¿Cómo se determina cuánto paga?
El monto asegurado se calcula a partir del costo de reconstrucción de la vivienda, considerando principalmente la superficie construida y el tipo de construcción. El valor del terreno no forma parte del cálculo.
Existe un límite máximo de indemnización. Para octubre de 2026, el máximo informado por DASK alcanza aproximadamente a US$75.000, según una conversión referencial de 1 dólar equivalente a 34 liras turcas. Este monto se actualiza periódicamente de acuerdo con la evolución del índice de precios al productor.
Si el costo de reconstrucción supera ese límite, el propietario puede contratar un seguro voluntario adicional.
El sistema contempla un deducible equivalente al 2% del monto asegurado por cada siniestro.
¿Cuánto cuesta?
La prima no es igual para todos. Se determina considerando:
superficie de la vivienda;
tipo de construcción;
zona de riesgo sísmico;
antigüedad del edificio;
número de pisos;
y otras características del inmueble.
Existen siete grupos de riesgo y dos grandes categorías constructivas: estructuras de hormigón armado y otros tipos de construcción.
Para estructuras de hormigón armado, las tasas van desde 0,73 por mil en el grupo de menor riesgo hasta 2,82 por mil en el de mayor riesgo. Para las demás construcciones, van desde 1,09 hasta 4,96 por mil.
Para una vivienda de 100 m², las primas vigentes en 2026 se ubican aproximadamente entre US$25 y US$97 para construcciones de hormigón armado, dependiendo de la zona de riesgo. En otros tipos de construcción, llegan aproximadamente hasta US$114 en la zona de mayor riesgo.
La prima mínima según la zona de riesgo va aproximadamente desde US$18 hasta US$68. Las viviendas construidas antes de 2000 tienen un recargo de 10%, mientras que determinadas edificaciones de tres pisos o menos pueden acceder a un descuento de 10%. La renovación oportuna también puede generar descuentos.
No se trata de una tarifa plana, sino de un precio que busca reflejar las diferencias de riesgo y construcción, manteniendo el seguro dentro de un rango accesible.
¿Quién administra el dinero?
El Turkish Catastrophe Insurance Pool es un fondo público. Las pólizas son emitidas directamente por DASK o por compañías de seguros autorizadas para operar por cuenta de la institución. Las primas se recaudan anticipadamente y las aseguradoras reciben una comisión por la distribución y emisión.
El pool concentra los recursos, administra las reservas y estructura la transferencia del riesgo hacia aseguradoras y reaseguradoras. Así, muchos asegurados aportan primas durante períodos normales para crear capacidad financiera cuando ocurre un terremoto de gran magnitud.
¿Es DASK un seguro paramétrico?
No.
DASK es fundamentalmente un seguro indemnizatorio: ocurre el terremoto, se evalúa el daño y se determina la indemnización dentro de los límites establecidos.
Un seguro paramétrico, en cambio, activa el pago cuando se alcanza un parámetro previamente definido, como una magnitud sísmica, una aceleración del suelo o una intensidad determinada en una zona geográfica. No es necesario demostrar individualmente cuánto daño sufrió el asegurado.
La CMF chilena reguló los seguros paramétricos en 2025 e incluye, entre otros índices para terremotos, la magnitud Richter, Mercalli, PGA, PSA, magnitud de momento y distancia al hipocentro.
Por eso, ARCA puede tomar elementos de DASK, pero incorporar una arquitectura diferente, utilizando seguros paramétricos para determinados componentes de la protección.
¿Qué tiene que ver DASK con ARCA?
ARCA apunta a enfrentar un problema similar al que llevó a Turquía a desarrollar DASK: una población expuesta a catástrofes, pero con una brecha significativa entre el riesgo existente y la protección financiera contratada.
La propuesta chilena busca avanzar hacia un mecanismo masivo, obligatorio y de bajo costo, capaz de entregar una primera protección ante eventos catastróficos.
El aprendizaje de DASK está principalmente en cuatro elementos:
1. Obligatoriedad.La cobertura no depende exclusivamente de que cada propietario decida contratarla.
2. Masividad.Un universo amplio de asegurados permite distribuir el riesgo entre millones de exposiciones.
3. Tarificación según riesgo.La prima puede considerar ubicación, construcción y exposición, evitando una tarifa idéntica para todos.
ARCA podría sumar a estos elementos las posibilidades que ofrecen la tecnología y la regulación chilena en materia de seguros paramétricos y Finanzas Abiertas.
La diferencia clave: indemnizar el daño o activar automáticamente un pago
En un seguro tradicional como DASK, después del terremoto existe un proceso de denuncia, evaluación y determinación del daño.
En un modelo paramétrico, si se establece previamente que un terremoto que supere determinada magnitud o aceleración en una zona genera un pago de, por ejemplo, US$X, la activación puede producirse sin que el asegurado tenga que demostrar cuánto perdió.
Esto puede reducir los tiempos de respuesta y resulta especialmente relevante para un país como Chile, donde terremotos, incendios forestales, inundaciones, aluviones y otros eventos pueden afectar simultáneamente a miles de personas.
DASK no elimina la necesidad de seguros tradicionales
Un seguro catastrófico obligatorio no reemplaza el seguro voluntario de hogar.
DASK entrega una primera capa de protección, pero tiene límites y exclusiones. Quien quiera proteger el contenido de su vivienda, cubrir pérdidas indirectas o asegurar costos de reconstrucción superiores al máximo establecido debe contratar coberturas adicionales.
Este concepto podría ser importante en Chile: un eventual seguro obligatorio contra catástrofes no tendría que cubrir necesariamente el 100% del patrimonio de cada familia. Su función podría ser establecer un piso mínimo de protección para toda la población, dejando espacio para seguros complementarios.
La lección para Chile
La experiencia turca demuestra que un sistema de seguros catastróficos puede diseñarse como una política nacional de protección financiera y no solo como un producto de la oferta aseguradora.
DASK nació para evitar que, después de una gran catástrofe, miles de familias dependan exclusivamente de sus propios recursos o de la asistencia estatal.
La discusión sobre ARCA plantea una pregunta similar, pero con herramientas adicionales: ¿es posible construir un seguro obligatorio, masivo y de bajo costo que entregue una primera respuesta financiera después de una catástrofe, combinando la experiencia de modelos como DASK con las posibilidades de los seguros paramétricos?
La respuesta dependerá del diseño final del sistema: qué eventos cubrirá, quiénes estarán obligados, cómo se determinará la prima, cuál será el monto asegurado, qué participación tendrá el Estado, cómo se distribuirá el riesgo entre aseguradoras y reaseguradoras y cómo lograr que el costo sea suficientemente bajo para alcanzar una cobertura realmente masiva.
Ese es uno de los desafíos centrales de la propuesta ARCA.

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