CMF cambia la mirada sobre la liquidez de las aseguradoras: del stock actual a la proyección de flujos
La CMF propone que las compañías de seguros y reaseguros reporten trimestralmente sus flujos de caja proyectados a 1, 3 y 12 meses. El nuevo requerimiento no establece por ahora niveles mínimos de liquidez ni constituye un indicador de cumplimiento, pero permitirá al regulador detectar anticipadamente eventuales déficits y descalces.
La Comisión para el Mercado Financiero (CMF) está dando un paso relevante en la supervisión del riesgo de liquidez de las compañías de seguros y reaseguros.
La propuesta normativa busca modificar la forma en que el regulador observa este riesgo: desde una metodología basada principalmente en el stock de activos líquidos disponible en un momento determinado, hacia un enfoque prospectivo que considere los flujos de caja que las compañías esperan recibir y desembolsar.
La diferencia no es menor.
Una aseguradora puede mostrar hoy una posición de liquidez adecuada y, sin embargo, enfrentar un descalce en los meses siguientes producto de mayores pagos de siniestros, vencimientos, obligaciones financieras u otros compromisos.
Precisamente por eso, la CMF plantea que el riesgo inherente de liquidez sea evaluado a partir de la proyección de flujos de caja a 1, 3 y 12 meses, calculando eventuales superávits o déficits para cada horizonte y comparándolos posteriormente con los activos líquidos disponibles.
No se trata, por ahora, de un nuevo índice de liquidez
Uno de los aspectos que probablemente generará mayor interés en la industria es que la propuesta no establece actualmente un nivel mínimo de liquidez que las compañías deban cumplir, a diferencia de lo que ocurre en la industria bancaria.
El objetivo declarado por la CMF es obtener información que le permita realizar análisis internos y mejorar el monitoreo prudencial del riesgo.
La Comisión señala expresamente que la información recibida no será utilizada actualmente como un indicador regulatorio ni tendrá asociados umbrales mínimos de cumplimiento.
Sin embargo, deja abierta una puerta relevante: en ejercicio de sus facultades legales, podría establecer en el futuro niveles mínimos u otros requerimientos regulatorios si lo considera necesario.
Por ahora, por lo tanto, el RG01 debe entenderse fundamentalmente como una herramienta de información y supervisión.
Pero la información que comenzará a recibir la CMF permitirá algo que hasta ahora no podía observar con el mismo nivel de detalle: cómo podría evolucionar la posición de liquidez de cada compañía durante los próximos meses.
¿Qué tendrán que reportar las aseguradoras?
La propuesta contempla un archivo normativo denominado RG01, “Riesgo inherente de liquidez en compañías de seguros”, que deberá enviarse trimestralmente.
El reporte incorporará los flujos de efectivo esperados asociados al negocio técnico, las inversiones y otros flujos, además de las líneas de financiamiento que mantienen las compañías con entidades financieras locales e internacionales.
La nueva estructura considera seis tipos de registros:
Proyección de flujos de caja del negocio técnico.
Proyección de flujos de caja de inversiones.
Otros flujos de caja.
Apertura de ingresos y egresos técnicos por línea de negocio.
Colaterales de derivados.
Líneas de financiamiento.
La información deberá proyectarse a 1, 3 y 12 meses, de manera acumulativa.
Esto implica que la compañía tendrá que construir una visión bastante más detallada de sus ingresos y egresos futuros, considerando no solamente las obligaciones contractuales existentes, sino también determinados supuestos sobre renovación de pólizas y nuevas ventas.
El desafío está en los supuestos
Aquí aparece uno de los aspectos más interesantes de la propuesta.
La CMF no está pidiendo solamente que las compañías informen lo que ya saben que ocurrirá. El requerimiento obliga a proyectar determinados flujos.
En el caso del stock de pólizas vigentes, las compañías deberán proyectar los flujos conforme a los contratos respectivos.
Pero para las renovaciones de pólizas no licitadas deberán calcular una tasa de renovación para cada línea de negocio, basada en su plan de negocios, con un límite: no podrá superar la tasa promedio de renovación de los últimos tres años.
También deberán proyectarse los flujos derivados de nuevas ventas dentro del horizonte correspondiente.
Esto transforma al requerimiento en algo más complejo que un simple ejercicio contable.
La calidad de la información dependerá también de la calidad de los supuestos utilizados para proyectarla.
Y esos supuestos pueden ser especialmente sensibles en negocios donde existe una elevada incertidumbre respecto de la oportunidad y magnitud de los pagos.
La liquidez no es solamente tener activos líquidos
El propio diagnóstico de la CMF reconoce que las obligaciones de las compañías de seguros tienen una característica particular: sus flujos de pago pueden variar significativamente tanto en monto como en oportunidad.
Un evento catastrófico, por ejemplo, puede generar una concentración extraordinaria de pagos en un período relativamente corto.
Por eso, la actual NCG N°325 ya exige considerar el calce entre flujos de activos y pasivos tanto en condiciones normales como bajo situaciones de estrés, además de evaluar la liquidez y capacidad de realización de los activos y las fuentes adicionales de financiamiento.
El nuevo requerimiento no reemplaza esa responsabilidad de gestión.
Lo que hace es agregar una capa de información estandarizada para que la CMF pueda realizar sus propios análisis prudenciales.
Los bonos soberanos entran en la discusión
Uno de los comentarios recibidos durante la consulta pública resulta particularmente interesante.
Una compañía planteó que el modelo podía subestimar la liquidez efectiva de determinados activos que no presentan vencimientos en el corto plazo, pero que tienen una elevada liquidez de mercado, como los bonos soberanos.
La preocupación es clara: un bono que contractualmente paga dentro de varios años puede, sin embargo, venderse rápidamente en el mercado y convertirse en efectivo.
La respuesta de la CMF fue que el objetivo del requerimiento es recoger inicialmente los flujos contractuales a los plazos establecidos. Sin embargo, señaló que en sus análisis internos considerará el grado de liquidez de los instrumentos dentro de los eventuales escenarios de estrés.
Esta distinción será importante para las compañías de seguros, particularmente por el peso que tienen las inversiones de renta fija en sus carteras.
No es lo mismo cuándo vence un activo que qué tan rápido puede transformarse en efectivo.
La propuesta reconoce esa diferencia, aunque deja su consideración para los análisis que realizará posteriormente la CMF.
La industria pidió reducir la carga operativa
La primera propuesta generó observaciones de compañías y asociaciones gremiales.
Uno de los principales cuestionamientos fue el nivel de desagregación solicitado y la cantidad de supuestos que las compañías debían construir, lo que podía generar una carga operativa significativa.
La CMF respondió simplificando la estructura del archivo, eliminando un período de proyección y fusionando algunos registros.
También decidió postergar para el segundo año el registro correspondiente a la apertura de ingresos y egresos técnicos por línea de negocio.
De esta manera, el regulador mantuvo el objetivo de contar con información prospectiva, pero introdujo una implementación gradual.
La primera información llegará en 2027
La propuesta establece que el primer envío corresponderá a información con cierre al 30 de septiembre de 2027, cuyo plazo de envío será el 20 de octubre de ese año.
Las dos primeras remisiones serán correspondientes a septiembre de 2027 y marzo de 2028. Posteriormente, el requerimiento tendrá una periodicidad trimestral.
El registro de apertura por línea de negocios comenzará recién con la información correspondiente al 31 de marzo de 2028.
La industria, por lo tanto, tendrá un período relevante para adaptar sus sistemas, procesos y modelos de proyección.
Una señal de hacia dónde va la supervisión
Más allá del archivo RG01, la propuesta refleja un cambio de enfoque que puede ser más importante que el propio formulario.
La supervisión de liquidez está avanzando desde una pregunta relativamente estática:
¿Cuánta liquidez tiene hoy la compañía?
hacia una pregunta mucho más relevante desde el punto de vista prudencial:
¿Cómo evolucionará su posición de liquidez durante los próximos meses y dónde podrían aparecer eventuales descalces?
La CMF reconoce que disponer de información sobre la liquidez y su proyección permitirá identificar y monitorear potenciales riesgos y adoptar acciones para mitigar eventuales diferencias frente a las obligaciones de las compañías.
Y esta mirada está alineada con las prácticas internacionales analizadas por la propia Comisión, que consideran herramientas como las pruebas de estrés, los activos altamente líquidos y los planes de financiamiento de contingencia como elementos relevantes de la gestión del riesgo de liquidez.
El verdadero cambio puede venir después
Por ahora, la CMF insiste en que el nuevo requerimiento tiene un carácter informativo y prudencial, sin establecer un umbral mínimo de cumplimiento.
Pero existe una consecuencia inevitable de disponer de información mucho más detallada y periódica.
Una vez que el regulador tenga la capacidad de observar sistemáticamente los flujos proyectados de las compañías, también tendrá una herramienta mucho más poderosa para identificar dónde están los riesgos.
Eso no significa que el RG01 sea hoy un nuevo índice de solvencia o liquidez. No lo es.
Pero sí puede convertirse en una pieza importante de la evolución del modelo de supervisión basada en riesgos de la industria aseguradora chilena.
El desafío para las compañías será, por tanto, doble: cumplir correctamente con el nuevo reporte y, al mismo tiempo, conseguir que sus propios sistemas de gestión sean capaces de producir proyecciones de flujo consistentes, trazables y razonables.
Porque en materia de liquidez, una fotografía puede decir cuánto efectivo tiene una aseguradora hoy.
La proyección intenta responder algo bastante más importante:
qué tan preparada estará para pagar sus obligaciones mañana.

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