EILA26: colaboración, tecnología y una nueva agenda para cerrar la brecha aseguradora
- Seguro Visión

- hace 1 día
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Con una convocatoria récord de 1.270 participantes, Evolución Insurtech Latam 2026 (EILA26) vive este jueves su segunda jornada en Santiago, consolidándose como uno de los principales puntos de encuentro de la industria aseguradora y tecnológica de América Latina.
Más allá de las cifras de participación, EILA26 está mostrando que existe una industria que busca nuevas respuestas frente a desafíos que ya no pueden ser abordados únicamente desde los modelos tradicionales.
En ese contexto, las palabras de Andrea Triat, directora ejecutiva y cofundadora de InsurteChile, resumen buena parte del propósito que existe detrás de esta iniciativa: colaborar para cerrar la brecha aseguradora, utilizando la tecnología como motor de transformación.
Pero hay una idea adicional que resulta fundamental: la brecha aseguradora sólo podrá reducirse si toda la industria trabaja de manera coordinada. No es una tarea que pueda resolver por sí sola una compañía, una insurtech, un corredor o un proveedor tecnológico. Requiere colaboración entre todos los actores del ecosistema asegurador.
La brecha aseguradora como desafío central
Chile cuenta con una industria aseguradora desarrollada, sofisticada y con altos estándares técnicos. Sin embargo, todavía existe una distancia importante entre las necesidades de protección de la población y la cantidad de personas y bienes efectivamente asegurados.
Esta brecha se vuelve especialmente evidente cuando ocurren catástrofes.
Los incendios, terremotos, inundaciones y otros eventos naturales ponen periódicamente a prueba la capacidad del país para proteger a sus ciudadanos y recuperar rápidamente su actividad económica.
Frente a esta realidad, el desafío no consiste solamente en crear nuevos productos. También es necesario encontrar mecanismos que permitan que las coberturas sean accesibles, simples, de bajo costo y capaces de llegar masivamente a la población.
Y para ello, la innovación tecnológica puede desempeñar un papel determinante.
Una tarea de toda la industria
Para Andrea Triat, cerrar la brecha aseguradora no puede ser responsabilidad de un solo actor. Es un desafío que requiere que toda la industria trabaje coordinadamente, compartiendo conocimiento, capacidades, tecnología y experiencia para desarrollar soluciones que permitan ampliar efectivamente el acceso a la protección.
Aseguradoras, corredores, insurtechs, reaseguradores, intermediarios, proveedores tecnológicos y autoridades tienen capacidades diferentes, pero complementarias. El verdadero potencial aparece cuando esas capacidades se ponen al servicio de un objetivo común.
En este sentido, la colaboración deja de ser solamente un concepto asociado a la innovación y se transforma en una condición necesaria para avanzar.
La tecnología puede ser el motor de la transformación, pero la coordinación de toda la cadena aseguradora es la que permitirá convertir esa tecnología en soluciones concretas, accesibles y masivas.
Desde esta perspectiva, EILA26 adquiere especial relevancia. El evento no sólo permite conocer nuevas tecnologías y modelos de negocio, sino que genera un espacio para que los distintos actores se encuentren, compartan experiencias y construyan soluciones comunes frente a uno de los grandes desafíos del sector.
Un seguro obligatorio para catástrofes
En este escenario, uno de los planteamientos que adquiere especial relevancia es el desarrollo e implementación de un seguro obligatorio para catástrofes, denominado ARCA, Aseguramiento Ante Riesgos Catastróficos.
La idea apunta a enfrentar uno de los problemas estructurales del sistema: esperar que las personas contraten voluntariamente coberturas contra riesgos catastróficos deja necesariamente fuera a una parte importante de la población.
Un mecanismo de carácter obligatorio y universal permitiría avanzar hacia una protección mucho más amplia frente a eventos que pueden generar enormes pérdidas económicas y sociales.
La tecnología podría convertirse aquí en un elemento habilitador fundamental.
La utilización de datos, inteligencia artificial, modelos predictivos, georreferenciación y tecnologías paramétricas permitiría diseñar mecanismos de protección masivos, simples y potencialmente de menor costo, facilitando tanto la contratación como la administración y, especialmente, la respuesta frente a un evento.
La discusión, por tanto, deja de ser exclusivamente aseguradora. Requiere la participación coordinada del Estado, compañías de seguros, corredores, reaseguradores, insurtechs, instituciones financieras y otros actores capaces de construir un mecanismo sostenible.
Tecnología para ampliar la protección
La conversación de EILA26 también plantea una pregunta fundamental: ¿para qué queremos utilizar la tecnología en seguros?
La respuesta no debería limitarse a digitalizar procesos, reducir costos administrativos o mejorar la experiencia del cliente.
El verdadero potencial de la tecnología está en permitir que el seguro llegue a personas que hoy no tienen protección.
Los datos pueden ayudar a comprender mejor los riesgos. La inteligencia artificial puede mejorar la evaluación y prevención. Los seguros paramétricos pueden acelerar las indemnizaciones. Las plataformas digitales pueden reducir las barreras de acceso y los costos de distribución.
Pero ninguna de estas herramientas, por sí sola, resolverá la brecha.
Para que tengan impacto masivo se necesita un ecosistema dispuesto a colaborar y una industria capaz de trabajar coordinadamente en torno a objetivos comunes.
De Chile hacia Latinoamérica
El desafío tampoco termina en Chile.
Latinoamérica comparte muchos de los problemas que enfrenta nuestro país: baja penetración de seguros en determinados segmentos, dificultades de acceso, informalidad, grandes brechas de protección frente a catástrofes y una población que todavía percibe el seguro como un producto complejo.
Por eso, la colaboración regional puede permitir que las soluciones desarrolladas en un mercado sean adaptadas y escaladas rápidamente a otros países.
EILA26, en ese sentido, no pretende ser solamente un encuentro chileno sobre tecnología y seguros. Su dimensión latinoamericana abre la posibilidad de conectar startups, compañías aseguradoras, inversionistas, reguladores y otros actores de distintos mercados.
La construcción de soluciones regionales puede acelerar una transformación que sería mucho más lenta si cada país o cada compañía intentara resolver estos problemas de manera aislada.
Una nueva agenda para el seguro
Quizás uno de los elementos más interesantes que deja esta segunda jornada de EILA26 es que la conversación tecnológica parece estar desplazándose desde el entusiasmo por la innovación hacia una pregunta mucho más concreta:
¿Cómo utilizamos la innovación para resolver los problemas reales de la industria y de la sociedad?
En este caso, la respuesta pasa por utilizar la tecnología para ampliar la protección, reducir costos, simplificar el acceso y generar nuevos mecanismos frente a riesgos que están aumentando en frecuencia y severidad.
Pero, sobre todo, pasa por entender que cerrar la brecha aseguradora es una tarea colectiva.
Ningún actor puede hacerlo por sí solo.
Las aseguradoras necesitan de las insurtechs y de los proveedores tecnológicos. Las insurtechs necesitan de la industria para escalar sus soluciones. Los corredores y canales de distribución son fundamentales para llegar a las personas. Los reaseguradores aportan capacidad y conocimiento de riesgos. El Estado y los reguladores deben generar las condiciones para que estas soluciones puedan desarrollarse.
Es esa suma de capacidades la que puede permitir pasar de la innovación como concepto a la innovación con impacto.
EILA26 y el desafío que queda planteado
Con 1.270 participantes, EILA26 está marcando un récord de convocatoria y demostrando que existe un enorme interés por discutir el futuro de la industria aseguradora desde una perspectiva tecnológica y colaborativa.
Pero el verdadero éxito de iniciativas como ésta no se medirá solamente por el número de asistentes, speakers o reuniones.
Se medirá por lo que ocurra después.
Si la colaboración consigue traducirse en nuevos productos, mayor inclusión, mejores experiencias, modelos regionales y, especialmente, en mecanismos concretos para reducir la brecha de protección frente a las catástrofes, entonces EILA26 habrá cumplido una función mucho más trascendente que la de ser un gran evento de innovación.
Habrá contribuido a instalar una nueva agenda para el seguro latinoamericano.
Una agenda en la que tecnología, colaboración e inclusión aseguradora dejan de ser conceptos separados y pasan a formar parte de una misma estrategia.
Porque la brecha aseguradora no se cerrará con una sola solución ni con el esfuerzo individual de una empresa. Se cerrará cuando toda la industria sea capaz de trabajar coordinadamente para construir soluciones que permitan que más personas estén protegidas.
Y en esa estrategia, el desarrollo de un seguro obligatorio para catástrofes, apoyado por tecnología y construido mediante la colaboración de todo el ecosistema, puede convertirse en uno de los grandes debates que Chile y Latinoamérica deberán abordar durante los próximos años.
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