El seguro de decesos protege a 21,8 millones de españoles y gestiona dos de cada tres sepelios, aunque su penetración retrocede hasta el 44,3%
Según datos de UNESPA al cierre de 2025, las aseguradoras de decesos se hicieron cargo de casi 294.000 inhumaciones, el 65,4% de las defunciones del país. La cobertura se ubica por debajo del 45,6% informado un año antes, mientras las primas del ramo crecen 4,41% hasta septiembre de 2026.
Pocos seguros están tan arraigados en un mercado como el de decesos en España. Se trata de una cobertura que asume la organización y el costo del sepelio del asegurado, y que en muchas familias se transmite de generación en generación. Su peso lo convierte en uno de los ramos más extendidos del seguro español.
Las cifras más recientes, difundidas por la patronal UNESPA el 26 de octubre, en la antesala del Día de Todos los Santos, confirman esa relevancia. Al cierre de 2025, 21,8 millones de personas, el 44,3% de la población, contaban con un seguro de decesos.
Casi 294.000 sepelios, el 65,4% de las defunciones
El indicador más elocuente del alcance del ramo es su participación en los fallecimientos. Según UNESPA, en 2025 las aseguradoras de decesos gestionaron casi 294.000 inhumaciones, el equivalente al 65,4% de las defunciones registradas en España. Dicho de otro modo, dos de cada tres sepelios del país pasan por una compañía de seguros.
La cobertura es transversal al tamaño de los municipios: se mantiene entre el 37% y el 44% de la población tanto en grandes ciudades como en localidades pequeñas. La edad, en cambio, marca diferencias. Entre los mayores de 50 años, la penetración se acerca al 50% o lo supera, mientras que entre los menores de 35 oscila entre el 30% y el 40%.
Cádiz, con 75,6%; Teruel, con 20%
El mapa provincial muestra contrastes marcados. Cádiz encabeza la penetración, con 75,6%, seguida por Ávila (72,6%), Ciudad Real (72%) y Badajoz (70,2%). En el otro extremo se ubican Teruel (20%), Soria (20,3%) y Baleares (21%).
Por tipo de hogar, la mayor presencia corresponde a las parejas sin hijos menores en las que al menos un miembro supera los 65 años, con 56,7%, seguidas por las personas mayores que viven solas (52,4%). Los hogares unipersonales de menores de 30 años son los que menos recurren a este seguro.
Una penetración que cede terreno
La comparación con el informe del año anterior aporta un matiz. En su nota de octubre de 2025, con datos de 2024, UNESPA situaba la penetración en 45,6% de la población, unos 22,3 millones de personas, con Cádiz en 77,1%. Según un cálculo sobre ambas cifras, el número de asegurados habría disminuido en torno a medio millón de personas en un año.
Esta comparación entre dos informes no implica necesariamente una contracción del negocio. Las primas del ramo crecieron 4,41% entre enero y septiembre de 2026, según los datos provisionales de ICEA difundidos por UNESPA, lo que sugiere que el valor de las pólizas sigue al alza aun con una base de asegurados algo menor.
Más allá del servicio fúnebre
La patronal destaca que el producto ha ido incorporando nuevas garantías, como apoyo psicológico, asesoramiento legal y gestión de la huella digital del fallecido, además de la prestación fúnebre. Esa evolución apunta a sostener el atractivo del seguro entre los segmentos más jóvenes, donde la penetración es menor.
Para Latinoamérica, el modelo español ofrece una referencia sobre cómo un seguro de servicios, de prima baja y vinculado a una necesidad concreta, puede alcanzar una penetración masiva. La experiencia muestra que la cercanía del producto con la vida cotidiana de las familias pesa tanto como su precio.
La conclusión es clara: el seguro de decesos sigue siendo uno de los pilares de confianza del mercado español, pero su reto es renovar la promesa para las nuevas generaciones, que hoy lo contratan menos que sus padres y abuelos.

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