México pierde un millón de asegurados en gastos médicos mayores en un año: la Condusef apunta al alza de las primas como principal causa de cancelación
Según la CNSF, las personas con este seguro bajaron de 16,2 a 15,2 millones entre el segundo trimestre de 2025 y el de 2026, en un contexto de alzas promedio de 24% en las primas y de entre 60% y 80% para adultos mayores. Las quejas contra el sector asegurador crecen entre 17% y 18% en lo que va del año.
La inflación médica se ha convertido en uno de los desafíos más complejos para los seguros de salud en América Latina. Cuando los costos hospitalarios y de tratamientos crecen por encima de los precios generales, las aseguradoras trasladan esa presión a las primas, y una parte de los asegurados termina abandonando la cobertura.
México ofrece hoy un ejemplo claro de esa dinámica. El presidente de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), Óscar Rosado, señaló a Expansión el 22 de octubre que el encarecimiento de las pólizas de gastos médicos mayores es el principal motor de las cancelaciones, por sobre las quejas. A su juicio, el efecto se ha visto sobre todo en la salida de clientes de estos productos.
De 16,2 a 15,2 millones de asegurados
Las cifras de la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF) muestran la magnitud del fenómeno. Al cierre del segundo trimestre de 2026, 15,2 millones de personas tenían un seguro de gastos médicos mayores, frente a 16,2 millones un año antes. Según un cálculo simple sobre esas cifras, la reducción es de cerca de un millón de asegurados, alrededor de 6%.
La caída se produce en paralelo a alzas relevantes de precio. De acuerdo con datos de la industria citados por el medio, las primas de gastos médicos mayores subieron en promedio 24%, mientras que para los adultos mayores los incrementos se ubican entre 60% y 80%. Es precisamente el segmento con mayor necesidad de cobertura el que enfrenta los ajustes más altos.
La composición de la cartera ayuda a entender el impacto. Según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), citada por Expansión el 12 de octubre, más de 10 millones de personas tienen este seguro como prestación laboral y unos 4 millones lo contratan de forma voluntaria. Estos últimos, que pagan la prima de su bolsillo, son los más expuestos a una decisión de cancelación.
Quejas al alza: entre 17% y 18% más
La presión no se limita a salud. Según Rosado, las quejas contra el sector asegurador crecieron entre 17% y 18% en los primeros nueve meses de 2026. Cerca del 60% corresponde a seguros de daños, principalmente automóviles; alrededor del 20%, a seguros de vida individuales y colectivos, y cerca del 10%, a gastos médicos mayores.
En automóviles, el principal motivo de reclamo es la negativa total o parcial de las compañías a pagar un siniestro, seguida por los tiempos de reparación y los montos de indemnización.
Las cifras del Buró de Entidades Financieras apuntan en la misma dirección. En el primer semestre de 2026 se registraron 26.863 reclamaciones contra aseguradoras, un 7,76% más que las 24.928 del mismo período de 2025. El monto reclamado llegó a 2.386 millones de pesos mexicanos, un alza de 14,31%.
El Congreso entra en la discusión
El debate ya llegó al Poder Legislativo. Según Expansión, la AMIS mantiene conversaciones con diputados para dar forma a un dictamen sobre el costo de las pólizas, a partir de una iniciativa del diputado Jericó Abramo Masso. En paralelo, el senador Waldo Fernández presentó un análisis sobre las tarifas hospitalarias, que concluye que los costos médicos crecen por sobre la inflación.
La industria, por su parte, ha planteado que hospitales y laboratorios también deben participar en la discusión, ya que el precio de la prima refleja en buena medida el costo de la atención. Regular solo la tarifa del seguro no implica necesariamente contener el gasto de fondo.
Una señal para los mercados de la región
El caso mexicano es relevante para Chile, donde los seguros complementarios de salud han ganado peso como respaldo frente a enfermedades de alto costo. Según la Asociación de Aseguradores de Chile, una de cada dos personas cuenta con un seguro complementario, aunque persisten brechas de protección relevantes.
La experiencia de México muestra que, cuando la inflación médica no se controla, el alza de precios puede expulsar a los asegurados voluntarios y concentrar la cartera en riesgos de mayor edad, un círculo que encarece aún más la cobertura.
La conclusión es clara: la sostenibilidad del seguro de salud no depende solo de tarificar bien, sino de que todos los actores de la cadena contengan los costos. Sin esa coordinación, la promesa aseguradora se vuelve inalcanzable justo para quienes más la necesitan.

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