El seguro de desgravamen entra en la reforma al mercado de capitales
- Seguro Visión

- hace 10 horas
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La reforma al mercado de capitales que prepara el Ministerio de Hacienda incorporaría una medida que tendrá un impacto directo en la industria aseguradora: la licitación de los seguros de desgravamen asociados a los créditos de consumo. La iniciativa busca introducir mayor competencia en un negocio masivo y podría modificar la relación entre bancos, aseguradoras y clientes.
Cuando se habla de una reforma al mercado de capitales, la primera reacción suele ser pensar en instrumentos financieros, ahorro, inversiones, fondos de largo plazo o nuevas alternativas de financiamiento.
Sin embargo, la reforma que prepara el Ministerio de Hacienda incorpora también una medida que puede tener un impacto bastante más cotidiano para millones de personas: la licitación de los seguros de desgravamen asociados a los créditos de consumo.
De acuerdo con los antecedentes conocidos de la iniciativa, el proyecto contempla más de 30 medidas y buscaría profundizar el mercado de capitales y facilitar el acceso al financiamiento. Dentro de las medidas dirigidas directamente a las personas se encontraría la licitación de las carteras de seguros de desgravamen vinculadas a créditos de consumo.
La propuesta tiene una lógica sencilla: introducir competencia por una cartera que actualmente suele ser administrada bajo condiciones previamente negociadas entre la institución financiera y una compañía de seguros.
¿Qué es lo que se licitaría?
El seguro de desgravamen tiene como finalidad pagar el saldo pendiente de un crédito cuando fallece el deudor, evitando que esa obligación financiera recaiga sobre sus herederos.
En los créditos de consumo, la prima del seguro se incorpora normalmente al costo del crédito.
Actualmente, la contratación del seguro puede realizarse con una aseguradora distinta de aquella ofrecida por la institución financiera. Sin embargo, en la práctica, las entidades crediticias suelen ofrecer a sus clientes una póliza previamente negociada.
La reforma buscaría modificar esta dinámica mediante un mecanismo de licitación.
La idea sería que las carteras fueran licitadas entre distintas compañías de seguros y que la adjudicación recayera en aquella que ofreciera el menor precio, siempre que cumpliera con las coberturas y condiciones establecidas.
No es una idea completamente nueva
Chile ya conoce este mecanismo.
La legislación establece desde hace años un sistema de licitación para determinados seguros colectivos asociados a créditos hipotecarios. El artículo 40 del DFL N°251 contempla la contratación colectiva de seguros de desgravamen e incendio asociados a operaciones hipotecarias, mientras que la Norma de Carácter General N°469 de la CMF regula aspectos de estos procesos.
En la práctica, las licitaciones hipotecarias ya generan competencia entre compañías.
Por ejemplo, en una reciente licitación de una cartera de mutuos hipotecarios administrada por Hipotecaria Security participaron siete aseguradoras, con tasas brutas mensuales que fueron desde 0,003961% hasta 0,005925%, resultando adjudicada BCI Seguros de Vida.
La novedad de la propuesta de Hacienda está, por tanto, en llevar una lógica similar al enorme universo de los créditos de consumo.
¿Por qué puede ser importante?
Porque el tamaño potencial del mercado es considerable.
Los créditos de consumo forman parte de la actividad habitual del sistema financiero y el seguro de desgravamen se encuentra asociado a una gran cantidad de estas operaciones.
Por eso, una modificación en la forma en que se contrata este seguro puede generar efectos relevantes.
En primer lugar, sobre el precio.
En segundo lugar, sobre la competencia entre aseguradoras.
Y, en tercer lugar, sobre la economía del modelo de distribución que actualmente existe entre las instituciones financieras y las compañías de seguros.
La lógica de una licitación es precisamente utilizar el volumen de una cartera para conseguir mejores condiciones.
Una gran cantidad de asegurados puede transformarse en poder de negociación frente a las compañías.
¿Quién se beneficia?
El principal argumento a favor de la medida es el potencial beneficio para los consumidores.
Si varias compañías compiten por una misma cartera y las condiciones de cobertura están previamente definidas, el precio debería convertirse en una variable fundamental de competencia.
Una reducción de la prima del desgravamen disminuye el costo asociado al crédito.
Y aunque individualmente la diferencia pueda parecer pequeña, multiplicada por cientos de miles o millones de operaciones puede representar un ahorro significativo para los consumidores.
Pero existe una segunda consecuencia.
La licitación puede obligar a las aseguradoras a ser más eficientes.
Ya no bastará con mantener una relación comercial con una determinada institución financiera.
Habrá que ganar la cartera en una competencia abierta.
Una transformación para el negocio asegurador
Desde la perspectiva de las aseguradoras, la medida puede modificar sustancialmente la dinámica competitiva.
El desgravamen es un negocio donde la escala tiene una enorme importancia.
Una cartera grande permite distribuir mejor los costos y administrar el riesgo sobre una base amplia de asegurados.
Pero una licitación también puede generar una fuerte presión sobre las tarifas.
El riesgo está en que la competencia termine concentrándose exclusivamente en el precio.
En seguros, el precio más bajo no siempre equivale a la mejor solución.
La calidad de las coberturas, las exclusiones, los procesos de liquidación, la capacidad de servicio y la solvencia de la aseguradora también importan.
Por eso será fundamental cómo se diseñen las bases de las futuras licitaciones.
La experiencia hipotecaria entrega una lección
La experiencia de las licitaciones de seguros hipotecarios demuestra que el mecanismo puede funcionar.
Pero también demuestra que su diseño es determinante.
Las bases deben establecer claramente las coberturas.
La información disponible debe ser suficiente para que las compañías puedan evaluar correctamente el riesgo.
Y las condiciones deben permitir una competencia efectiva.
La propia industria aseguradora ha planteado anteriormente observaciones respecto de la información disponible para los participantes de las licitaciones de desgravamen hipotecario.
Esto adquiere todavía mayor relevancia cuando se pretende trasladar el mecanismo a un universo mucho mayor y más heterogéneo como el de los créditos de consumo.
El desafío de evitar una guerra de precios
Uno de los riesgos de este tipo de mecanismos es que la competencia se transforme en una carrera hacia la tarifa más baja.
Para una aseguradora puede ser muy atractivo adjudicarse una cartera de gran tamaño.
Pero si el precio ofertado no refleja adecuadamente el riesgo, la rentabilidad futura puede verse comprometida.
Esto es particularmente importante en seguros de vida.
La siniestralidad puede experimentar desviaciones respecto de las estimaciones.
Los cambios en la composición de la cartera pueden modificar el riesgo.
Y las condiciones económicas y financieras también pueden afectar los resultados.
Por eso, una licitación bien diseñada debería buscar competencia, pero también sostenibilidad técnica.
¿Y qué ocurre con la banca?
Probablemente uno de los efectos menos visibles de la medida esté relacionado con la relación entre bancos y aseguradoras.
El modelo tradicional permite a una institución financiera estructurar una póliza colectiva para sus clientes y establecer una relación comercial con una compañía aseguradora.
La licitación introduce una lógica diferente.
El activo relevante deja de ser solamente la relación comercial y pasa a ser también la capacidad de ofrecer las mejores condiciones para una cartera determinada.
Esto puede aumentar la presión competitiva sobre las aseguradoras y, al mismo tiempo, reducir los márgenes asociados a la intermediación.
Más competencia no significa necesariamente menos intermediación
También será interesante observar qué papel tendrán los corredores de seguros.
La existencia de una licitación colectiva no elimina necesariamente la intermediación.
De hecho, la complejidad técnica de diseñar, licitar y administrar grandes carteras puede requerir conocimientos especializados.
La diferencia es que el corredor puede pasar de una lógica centrada en la venta individual a una función mucho más vinculada con el diseño, administración y gestión de grandes programas colectivos.
Es otra manifestación de una transformación que está ocurriendo en toda la industria:
la tecnología y la regulación están reduciendo algunas funciones tradicionales, pero al mismo tiempo crean nuevas necesidades de especialización.
¿Podría bajar el costo del crédito?
Aquí está uno de los puntos más interesantes de la reforma.
Si la licitación consigue reducir de manera efectiva el costo del seguro de desgravamen, puede contribuir a disminuir el costo total asociado a los créditos de consumo.
No necesariamente significa que el crédito bancario se vuelva sustancialmente más barato.
El seguro es sólo uno de sus componentes.
Pero sí puede eliminar parte de los costos asociados a la protección del crédito.
Y, especialmente, puede hacer más transparente cuánto está pagando el consumidor por esa cobertura.
La importancia de comparar el antes y el después
Para evaluar realmente el éxito de la medida habrá que observar algo más que el número de licitaciones realizadas.
Será necesario comparar:
las primas anteriores y posteriores;
las condiciones de cobertura;
el número de aseguradoras participantes;
la concentración de las carteras adjudicadas;
la evolución de la siniestralidad;
los niveles de rentabilidad;
y, especialmente, cuánto del ahorro obtenido llega efectivamente al consumidor.
Porque el objetivo final no debería ser simplemente cambiar el mecanismo de contratación.
Debería ser conseguir un mercado más competitivo y eficiente.
Una medida pequeña dentro de una reforma mucho mayor
La licitación del desgravamen puede parecer una medida relativamente específica dentro de una reforma destinada a profundizar el mercado de capitales.
Pero precisamente por su impacto directo sobre los consumidores puede terminar siendo una de las medidas más visibles.
La reforma busca aumentar la profundidad del mercado de capitales y mejorar las condiciones de financiamiento.
Y para conseguirlo no basta con movilizar grandes cantidades de capital.
También es necesario reducir fricciones y costos asociados al financiamiento de las personas y empresas.
El seguro de desgravamen forma parte de esa ecuación.
Una oportunidad y un desafío para las aseguradoras
Para la industria aseguradora, la medida representa ambas cosas.
Una oportunidad para acceder a grandes carteras.
Pero también un desafío competitivo considerable.
Las compañías deberán mejorar sus capacidades de tarificación, administración de carteras, análisis de datos y eficiencia operacional.
Y deberán hacerlo sin sacrificar el equilibrio técnico.
Porque una cartera masiva adquirida a una tarifa insuficiente puede convertirse rápidamente en un problema.
La verdadera competencia no debería ser por ofrecer el precio más bajo a cualquier costo.
Debería ser por ofrecer el mejor precio técnicamente sostenible para una cobertura determinada.
La señal que entrega la reforma
La incorporación del desgravamen a la reforma del mercado de capitales entrega, además, una señal interesante.
La profundización del mercado no es solamente un asunto de grandes inversionistas, fondos institucionales o empresas que buscan financiamiento.
También puede producirse modificando la forma en que millones de personas acceden al crédito y pagan por los servicios asociados.
En este sentido, la licitación del seguro de desgravamen puede convertirse en un pequeño pero significativo ejemplo de cómo mayor competencia, transparencia y escala pueden reducir costos dentro del sistema financiero.
El desafío será conseguir que el mecanismo funcione correctamente.
Que exista verdadera competencia.
Que las bases permitan comparar ofertas homogéneas.
Que las compañías puedan evaluar adecuadamente los riesgos.
Que el precio no sea el único criterio relevante.
Y, finalmente, que el beneficio llegue efectivamente al consumidor.
Porque si la reforma consigue que las aseguradoras compitan por grandes carteras de desgravamen y esa competencia se traduzca en menores costos para quienes toman un crédito, habrá conseguido algo más que modificar una regla de contratación.
Habrá demostrado que profundizar el mercado de capitales también puede significar hacer más eficiente y competitivo el financiamiento de las personas.
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