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El viajero longevo: una oportunidad creciente y un desafío para los seguros de asistencia en viaje

hace 9 horas
6 min de lectura

El envejecimiento de la población y una mayor disposición a viajar están convirtiendo a los adultos mayores en un segmento cada vez más relevante para el turismo internacional. Para las compañías de asistencia en viaje, representan una oportunidad comercial que exige adaptar coberturas, servicios y canales de atención a las necesidades de un viajero con características particulares.

Hay una escena que se repite cada vez con mayor frecuencia en los aeropuertos internacionales. Apenas se abre la puerta del avión y los pasajeros comienzan a descender, una fila de sillas de ruedas espera a quienes necesitan asistencia para desplazarse. Entre ellos, muchas veces, hay personas mayores que llegan de vacaciones, regresan de visitar a sus familias o comienzan una nueva etapa de su viaje.

La imagen refleja una transformación demográfica y social: las personas viven más años y una parte importante de ellas conserva la autonomía, los recursos económicos y las ganas de conocer nuevos destinos. La edad, por sí sola, ya no constituye una razón para renunciar al turismo internacional.

Este cambio abre un mercado de creciente interés para las compañías de seguros y asistencia en viaje. Pero también plantea interrogantes sobre cómo ofrecer protección adecuada a un segmento que no puede tratarse como un grupo homogéneo.


Una generación que quiere seguir viajando

El envejecimiento de la población es una tendencia mundial que está modificando los hábitos de consumo y las necesidades de protección. La mayor esperanza de vida, los avances médicos y una mejor calidad de vida permiten que numerosas personas mantengan una intensa actividad después de la jubilación.

Viajar puede formar parte de esa nueva etapa: conocer otros países, realizar cruceros, visitar a hijos y nietos que viven en el extranjero o disfrutar de estadías prolongadas fuera del lugar de residencia.

Además, el viajero longevo no responde a un único perfil. Hay personas de 75 u 80 años que viajan de manera independiente, realizan itinerarios exigentes y no presentan limitaciones relevantes. Otras requieren medicamentos permanentes, controles médicos o ayuda para desplazarse.

Para la industria turística y aseguradora, esta diversidad exige abandonar las generalizaciones basadas exclusivamente en la edad y avanzar hacia una comprensión más precisa de las necesidades de cada viajero.


El desafío de la asistencia en viaje

Para las compañías que ofrecen asistencia en viaje, el segmento sénior representa una oportunidad comercial, pero también una exposición que requiere especial atención.

A medida que aumenta la edad, puede crecer la probabilidad de necesitar atención médica durante un viaje, especialmente frente a enfermedades preexistentes, descompensaciones o accidentes. Un episodio que en otro contexto tendría una resolución sencilla puede complicarse cuando ocurre lejos del domicilio, en un país extranjero y bajo condiciones que dificultan el acceso a la atención habitual.

A esto se suma el costo potencial de una hospitalización internacional, los procedimientos médicos de alta complejidad y, en determinados casos, la necesidad de organizar un traslado sanitario o una repatriación médica.

La dificultad no reside solamente en pagar una prestación. También consiste en coordinar una respuesta oportuna, encontrar centros médicos adecuados, comunicarse con el paciente y sus acompañantes y resolver las complejidades logísticas de una emergencia en el extranjero.

En este segmento, la calidad del servicio adquiere una importancia que puede ser tan relevante como el monto de la cobertura contratada.


La edad no puede ser el único criterio

Uno de los principales desafíos para el mercado consiste en diseñar productos que concilien la evaluación técnica del riesgo con el acceso a la protección.

Las compañías pueden establecer límites de edad, tarifas diferenciadas, restricciones o condiciones particulares. Sin embargo, un criterio basado exclusivamente en la edad puede resultar insuficiente para reflejar las diferencias reales entre personas que tienen la misma edad, pero presentan condiciones de salud y necesidades muy distintas.

El desafío técnico consiste en encontrar un equilibrio entre una evaluación actuarial sostenible y una oferta que permita a los adultos mayores viajar con una protección adecuada.

También es fundamental que las condiciones comerciales sean transparentes. Los límites de edad para contratar, las enfermedades preexistentes cubiertas o excluidas, los topes de gastos médicos, los deducibles y las condiciones para una eventual evacuación médica deben comunicarse claramente antes del viaje.

La contratación de una asistencia en viaje no debería generar una falsa sensación de seguridad. El pasajero necesita comprender qué servicios tiene disponibles y bajo qué circunstancias puede utilizarlos.


Del producto al servicio: una diferencia decisiva

El viajero longevo puede requerir mucho más que una cobertura económica frente a una emergencia.

La disponibilidad de atención telefónica permanente, la orientación en el idioma del viajero, la coordinación con hospitales, el acompañamiento durante una hospitalización y la comunicación con familiares son elementos que pueden marcar una diferencia sustancial.

También importa la capacidad de respuesta ante situaciones complejas: un pasajero hospitalizado que no puede abordar el vuelo de regreso, una persona que necesita modificar su itinerario por razones médicas o un viajero que requiere asistencia para organizar su retorno.

En estos casos, la asistencia deja de ser un beneficio accesorio y se convierte en el núcleo de la propuesta de valor.

Para las compañías, esto implica invertir en redes de prestadores, protocolos de atención, coordinación internacional y equipos capaces de gestionar situaciones que no siempre admiten soluciones estandarizadas.


La tecnología: una barrera inesperada para el viajero longevo

Existe otro desafío que las compañías de asistencia en viaje no pueden pasar por alto: la brecha digital.

Aunque cada vez más personas mayores utilizan teléfonos inteligentes y aplicaciones, no todas se desenvuelven con la misma facilidad en entornos digitales. Descargar una aplicación, registrarse, recordar contraseñas, habilitar permisos, compartir una ubicación o iniciar una videollamada puede resultar sencillo para algunos pasajeros, pero convertirse en un obstáculo para otros, especialmente en una situación de estrés o emergencia médica y cuando se encuentran en un país cuyo idioma desconocen.

Esta dificultad adquiere especial relevancia cuando las compañías concentran sus canales de atención en aplicaciones móviles, formularios web o sistemas automatizados. Una solución diseñada para simplificar los procesos puede terminar dificultando el acceso a la asistencia precisamente para quienes más la necesitan.

El desafío no consiste en renunciar a la tecnología, sino en combinar sus ventajas con canales accesibles y fáciles de utilizar. La disponibilidad de atención telefónica directa, la comunicación con un operador humano, las instrucciones sencillas y la posibilidad de que un familiar autorizado ayude a gestionar el contacto pueden marcar una diferencia decisiva.

También es importante que el pasajero conozca, antes de viajar, cómo solicitar asistencia y qué alternativas tiene si no puede utilizar una aplicación o acceder a internet.

En una emergencia, el asegurado no debería tener que resolver un problema tecnológico antes de recibir ayuda. La tecnología debe facilitar la asistencia, no convertirse en una barrera para obtenerla.

Para este segmento, la experiencia de servicio no se mide solamente por la rapidez con que una compañía procesa una solicitud, sino también por la facilidad con que una persona puede comunicarse con ella en un momento de vulnerabilidad. La accesibilidad puede convertirse así en un elemento diferenciador en un mercado cada vez más competitivo.


Una oportunidad que exige innovación

El crecimiento de este segmento abre espacio para desarrollar propuestas diferenciadas, con alternativas adaptadas a viajes cortos, estadías prolongadas, cruceros y visitas familiares en el extranjero.

También existe una oportunidad para mejorar la experiencia de contratación mediante información clara, asesoría personalizada y procesos que permitan identificar anticipadamente las necesidades relevantes del pasajero.

La innovación no consiste necesariamente en crear un producto exclusivo para personas mayores. Puede consistir en ofrecer opciones flexibles, coberturas comprensibles y servicios que respondan a distintas condiciones de salud, movilidad y duración del viaje.

Para los intermediarios, este mercado también exige una venta más consultiva. La recomendación no debería centrarse exclusivamente en el precio, sino en la adecuación de la protección al destino, la duración del viaje y las circunstancias particulares del asegurado

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Un segmento que el mercado no puede ignorar

La fila de sillas de ruedas que espera a los pasajeros en un aeropuerto es una imagen cotidiana, pero también una señal de transformación. Detrás de ella hay personas que siguen viajando, familias que se reúnen y adultos mayores que no están dispuestos a renunciar a conocer el mundo.

Para las compañías de asistencia en viaje, el viajero longevo representa un mercado con potencial de crecimiento y necesidades específicas. Atenderlo adecuadamente requiere combinar evaluación técnica, transparencia contractual, servicios de calidad y canales de comunicación accesibles.

La oportunidad comercial es evidente, pero el éxito dependerá de comprender una cuestión fundamental: no basta con permitir que una persona mayor contrate una cobertura; hay que ofrecerle una protección que responda efectivamente a sus necesidades y a la que pueda acceder sin dificultades cuando más la requiera.

En un mundo que envejece, acompañar al viajero longevo puede convertirse en una ventaja competitiva para las compañías que sepan transformar esa necesidad en una propuesta de valor sostenible, confiable y centrada en las personas.


 
 
 

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