People Risk 2026: el riesgo de las personas se convierte en un desafío estratégico para las empresas
Un estudio de Marsh, basado en las respuestas de 4.517 profesionales de Riesgos y Recursos Humanos de 26 mercados, advierte que la salud mental, la inseguridad financiera, la escasez de capacidades y trabajadores y los crecientes costos de salud y beneficios están entre los principales riesgos que deberán enfrentar las organizaciones. La inteligencia artificial agrega una nueva dimensión al desafío.
Los riesgos asociados a las personas están dejando de ser un asunto circunscrito a los departamentos de Recursos Humanos para transformarse en un componente estratégico de la gestión empresarial.
Esa es una de las principales conclusiones del People Risk 2026 de Marsh, informe que analiza los principales riesgos relacionados con las personas que enfrentarán las organizaciones durante los próximos uno a dos años.
El estudio recoge las respuestas de 4.517 profesionales, prácticamente en partes iguales entre especialistas de Riesgos —2.258— y Recursos Humanos —2.259—, pertenecientes a 26 mercados de distintas regiones del mundo, incluyendo América Latina y el Caribe.
Bajo el concepto de “La Ventaja Humana: Transformar el Riesgo en Ventaja Estratégica”, Marsh plantea que comprender, priorizar y gestionar adecuadamente los riesgos relacionados con los trabajadores puede convertirse en una fuente de resiliencia y ventaja competitiva.
Los cinco grandes pilares del riesgo de personas
El informe agrupa los 25 riesgos analizados en cinco grandes categorías: gobernanza, cumplimiento y financieros; talento, liderazgo y prácticas de la fuerza laboral; sustentabilidad, protección y medio ambiente; salud, bienestar y seguridad; y cambio y disrupción tecnológica.
Al combinar la probabilidad y severidad asignadas por los profesionales encuestados, Marsh construye un Puntaje de Clasificación de Riesgo para determinar cuáles son las amenazas que podrían tener mayor impacto en las organizaciones durante los próximos años.
Entre los principales riesgos aparecen el entorno regulatorio cambiante, la escasez de capacidades técnicas, la inseguridad financiera de los colaboradores, el deterioro de la salud mental, la escasez de trabajadores y el deterioro de la salud física.
A ellos se suman las barreras mentales para la adopción de inteligencia artificial, el desconocimiento sobre amenazas cibernéticas, los crecientes costos de salud y beneficios y el mal manejo de datos y propiedad intelectual.
El resultado muestra una transformación relevante: los riesgos vinculados a las personas ya no pueden analizarse aisladamente, porque están directamente conectados con la continuidad operacional, los costos, la productividad y la capacidad de las compañías para adaptarse.
La inteligencia artificial agrega una nueva capa de riesgo
La inteligencia artificial ocupa un lugar central en el informe.
Marsh identifica riesgos relacionados con los trabajadores, entre ellos incidentes de seguridad y cibernéticos, desinformación, cambios regulatorios, falta de una mentalidad orientada a la IA y fallas de sistemas y seguridad.
Pero también aparecen riesgos organizacionales como la discriminación y los sesgos, el deterioro de la salud mental, la obsolescencia de competencias y la eventual pérdida de empleos.
Una de las principales preocupaciones de los profesionales encuestados es que las empresas realicen inversiones en inteligencia artificial sin acompañarlas de la formación y el perfeccionamiento necesarios.
La falta de conocimiento sobre IA dentro de Recursos Humanos también puede limitar la transformación de las prácticas de gestión de personas.
Sin embargo, el informe plantea una mirada particularmente interesante: el mayor riesgo de la IA podría no estar únicamente en sus efectos negativos, sino en no conseguir que las inversiones realizadas produzcan mejoras significativas en productividad, innovación y desempeño.
La tecnología, por tanto, no solo introduce nuevos riesgos. También obliga a las organizaciones a desarrollar las capacidades necesarias para capturar su valor.
El liderazgo se convierte en un factor crítico
Otro de los hallazgos relevantes está relacionado con el liderazgo.
El estudio señala que las habilidades inadecuadas de supervisión y liderazgo pueden generar o agravar más riesgos que cualquier otro riesgo relacionado con las personas.
Al mismo tiempo, solo 43% de los profesionales de Riesgos y Recursos Humanos declara contar con evaluaciones de liderazgo capaces de seleccionar y desarrollar líderes.
La conclusión es especialmente relevante en un escenario marcado por cambios tecnológicos acelerados, presión sobre los costos, nuevas exigencias regulatorias y transformaciones en las formas de trabajo.
La capacidad de liderazgo deja así de ser solamente una competencia asociada a la gestión de equipos. Pasa a formar parte de la infraestructura de gestión de riesgos de la organización.
La inseguridad financiera también es un riesgo empresarial
El informe incorpora otro elemento que tradicionalmente ha recibido menor atención: la inseguridad financiera de los trabajadores.
Marsh advierte que esta situación puede afectar directamente la productividad, la retención y el comportamiento de los colaboradores.
Las brechas en remuneraciones y programas de talento pueden llevar a los empleados a buscar mejores salarios, beneficios, oportunidades de desarrollo y condiciones laborales. Pero el impacto puede ir más allá.
La presión económica puede aumentar la desconfianza y la competencia interna, favorecer comportamientos de autoprotección y afectar la colaboración. También puede incrementar la vulnerabilidad a errores y malas prácticas de seguridad.
Para la industria aseguradora, este punto resulta particularmente significativo, porque pone en primer plano el papel de los beneficios y mecanismos de protección financiera asociados al empleo.
De hecho, 35% de los profesionales de Recursos Humanos y gestión de riesgos declara preocupación por tomar decisiones sobre beneficios sin considerar suficientemente su impacto en la salud y las finanzas de los empleados.
Salud: un riesgo que puede quedar oculto
Mientras la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la geopolítica concentran buena parte de la atención de las empresas, Marsh advierte que los riesgos asociados a la salud pueden quedar relegados.
El 56% de los profesionales de RR.HH. y Riesgos manifiesta preocupación por un apoyo insuficiente a la salud mental y al bienestar emocional de los empleados.
A su vez, 32% considera que los riesgos derivados de condiciones laborales inseguras, tanto físicas como psicológicas, podrían generar un impacto catastrófico o muy grave para su organización.
El informe plantea que la salud y seguridad de los trabajadores son estructurales para el desempeño de las organizaciones.
La lógica es directa: una persona que se encuentra enferma, lesionada o que no se siente segura difícilmente podrá mantener niveles adecuados de desempeño, adaptación e innovación.
El costo de la salud seguirá aumentando
El escenario tampoco es sencillo desde el punto de vista financiero.
59% de los profesionales de RR.HH. y Riesgos considera seguro o probable que aumenten los costos de salud y beneficios.
Esto obliga a las empresas a buscar nuevas formas de evaluar el retorno de sus programas de beneficios.
Marsh plantea avanzar desde métricas tradicionales —como el porcentaje de empleados afiliados, el costo promedio por trabajador o el absentismo— hacia herramientas que permitan medir mejor el valor generado por las prestaciones.
Entre las nuevas oportunidades aparecen modelos predictivos de IA, datos sintéticos, recopilación de datos web y una mayor utilización de atención de salud de calidad y basada en valor.
El objetivo es que las prestaciones sean percibidas como coherentes con las necesidades de los trabajadores y que contribuyan efectivamente a su seguridad financiera.
Del costo del beneficio a la gestión del riesgo
Esta evolución puede modificar también el rol que desempeñan los seguros colectivos y los beneficios corporativos.
En lugar de considerar el seguro de salud, vida, accidentes o protección financiera simplemente como un costo asociado a la contratación de trabajadores, las organizaciones comienzan a enfrentarlos como herramientas capaces de reducir riesgos, mejorar la retención y fortalecer la resiliencia de la fuerza laboral.
En paralelo, la gestión de compensaciones y beneficios se vuelve más compleja por el aumento de costos, los cambios regulatorios, las exigencias de transparencia y los crecientes riesgos cibernéticos.
Para aseguradoras, corredores y consultores de beneficios, esto abre un espacio para evolucionar desde una lógica centrada exclusivamente en la contratación de coberturas hacia propuestas más amplias de gestión integral del riesgo de personas.
Convertir el riesgo en ventaja
La conclusión de Marsh es que, en un escenario de incertidumbre permanente, la capacidad de gestionar los riesgos asociados a las personas puede convertirse en un factor determinante de la resiliencia y competitividad empresarial.
Los resultados que las organizaciones esperan obtener de una gestión eficaz de estos riesgos son concretos: 41% identifica un incremento en productividad y eficiencia de la fuerza laboral; 38%, un avance más rápido de iniciativas estratégicas como la adopción de IA; 35%, una mayor resiliencia frente a shocks externos; y 32%, ahorros financieros tangibles o una mejor rentabilidad.
El mensaje de fondo del informe es claro: las personas ya no son solamente un recurso que debe protegerse frente al riesgo; también pueden convertirse en una fuente de ventaja competitiva cuando la organización es capaz de identificar y gestionar adecuadamente los riesgos que las afectan.
En ese nuevo escenario, Recursos Humanos, Riesgos, Finanzas y la alta dirección están llamados a trabajar cada vez más integradamente.
Y para la industria aseguradora, el desafío es igualmente evidente: acompañar esta transformación con soluciones que no solo respondan cuando ocurre un siniestro, sino que contribuyan anticipadamente a proteger la salud, seguridad, estabilidad financiera y capacidad productiva de las personas.

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