Prevención de incendios y reconstrucción: una discusión donde las aseguradoras deben estar presentes
- Seguro Visión

- hace 11 horas
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Los grandes incendios que han afectado a la zona centro sur del país han reabierto un debate urgente y necesario: qué medidas deben adoptarse para reducir el impacto de futuras catástrofes, especialmente en aquellas áreas donde la expansión urbana convive estrechamente con predios forestales.
Más allá de la respuesta de emergencia y de la reconstrucción posterior, especialistas de distintas disciplinas han comenzado a plantear que el foco debe trasladarse hacia la prevención estructural del riesgo, combinando planificación territorial, criterios constructivos y una gestión más integral del entorno. En este escenario, la industria aseguradora no puede quedar al margen.
Planificación urbana y zonas de interfaz urbano-forestal
Uno de los principales consensos técnicos apunta a la necesidad de una mejor planificación urbana, particularmente en las denominadas zonas de interfaz urbano-forestal, donde viviendas y vegetación combustible coexisten sin barreras adecuadas.
Entre las medidas más mencionadas destacan:
La implementación efectiva de franjas cortafuego en torno a sectores habitacionales.
La regulación del uso del suelo para evitar construcciones en zonas de alto riesgo sin mitigaciones suficientes.
El manejo de la vegetación y residuos forestales en áreas colindantes a viviendas.
El diseño de accesos, vías de evacuación y espacios de protección alrededor de las edificaciones.
Estas acciones buscan reducir la probabilidad de que un incendio forestal alcance zonas pobladas, pero requieren coordinación entre autoridades, desarrolladores inmobiliarios, propietarios y comunidades locales.
Materiales de construcción: resistencia versus eficiencia
Otro eje del debate se centra en los materiales utilizados en la construcción de viviendas. Algunos especialistas sostienen que se debería privilegiar el uso de ladrillos, hormigón y bloques de cemento, por su mayor resistencia al fuego y menor probabilidad de colapso estructural frente a incendios de alta intensidad.
En contraposición, gran parte del parque habitacional reciente se ha desarrollado utilizando sistemas industrializados en base a madera, como los paneles SIP, que destacan por:
Alta eficiencia energética.
Rapidez de construcción.
Menores costos y menor huella ambiental en ciertos contextos.
El desafío es que, si bien estos sistemas ofrecen ventajas claras, su comportamiento frente al fuego depende en gran medida de diseños, tratamientos ignífugos, sellos, revestimientos y estándares constructivos, lo que abre una discusión técnica que va mucho más allá de una simple dicotomía entre materiales.
El rol que deben asumir las aseguradoras
En este contexto, la industria aseguradora tiene un rol clave que cumplir. Las aseguradoras no solo indemnizan pérdidas, sino que también gestionan riesgo, acumulan información técnica y tienen incentivos directos para promover medidas de prevención.
Su participación en esta discusión es relevante por varias razones:
Cuentan con datos históricos de siniestros que permiten identificar patrones de pérdida y factores de mayor vulnerabilidad.
Pueden incentivar mejores prácticas constructivas y de planificación mediante tarifas diferenciadas, deducibles ajustados o exigencias de mitigación.
Tienen la capacidad de incorporar criterios de riesgo en el diseño de coberturas, fomentando estándares más altos de seguridad sin excluir a los asegurados.
Además, una discusión que excluya a las aseguradoras corre el riesgo de derivar en soluciones que, aunque bien intencionadas, no sean sostenibles ni asegurables en el tiempo.
Prevenir es más eficiente que reconstruir
Los incendios recientes han dejado en evidencia que la prevención no puede seguir siendo un tema secundario. Reconstruir sin aprender del riesgo implica repetir errores y aumentar la exposición futura de personas, comunidades y patrimonio.
Incorporar a las aseguradoras en este debate permitiría avanzar hacia un enfoque más integral, donde planificación urbana, diseño constructivo, políticas públicas y seguros actúen de forma coordinada.
La discusión ya está en marcha. La pregunta no es si las aseguradoras deben participar, sino cómo y cuándo se integran activamente a la definición de soluciones que reduzcan el impacto de los próximos incendios.
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