Willis y la Universidad de Cornell investigarán cómo el cambio climático podría alterar el riesgo catastrófico global
- Seguro Visión

- hace 21 horas
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El cambio climático está comenzando a desafiar uno de los principios históricos sobre los que se ha construido gran parte de la industria aseguradora mundial: la diversificación geográfica del riesgo.
Durante décadas, aseguradoras y reaseguradoras han operado bajo la premisa de que grandes catástrofes naturales simultáneas en distintas regiones del mundo eran eventos relativamente improbables. Sin embargo, el avance del calentamiento global y la creciente inestabilidad climática están poniendo en duda esa lógica.
En este contexto, Willis Towers Watson (Willis) anunció una nueva colaboración con la Universidad de Cornell y el Centro Atkinson para la Sostenibilidad, con el objetivo de investigar cómo las catástrofes naturales podrían comenzar a correlacionarse con mayor frecuencia e intensidad debido al cambio climático.
La investigación será financiada por WTW mediante un acuerdo inicial de un año y buscará entregar nuevos conocimientos a aseguradoras y reaseguradoras sobre la sincronización de riesgos climáticos y su posible impacto sobre la exposición global a pérdidas catastróficas.
El riesgo de catástrofes “sincronizadas”
Históricamente, la industria aseguradora ha logrado administrar el riesgo catastrófico mediante diversificación territorial. Bajo ese modelo, un huracán en Norteamérica, incendios forestales en Europa o inundaciones en Asia eran considerados fenómenos relativamente independientes entre sí.
Eso permitía distribuir el riesgo global y reducir la necesidad de mantener grandes reservas de capital para enfrentar múltiples eventos extremos simultáneos.
Sin embargo, las nuevas investigaciones apuntan a que esta lógica podría cambiar aceleradamente.
El aumento de la temperatura global, las alteraciones en las corrientes atmosféricas y oceánicas, así como la creciente inestabilidad meteorológica, podrían estar generando patrones de correlación entre fenómenos extremos que anteriormente no existían o eran extremadamente raros.
En otras palabras, el futuro podría traer más años con:
sequías severas en múltiples continentes;
temporadas simultáneas de incendios forestales;
huracanes más intensos;
inundaciones extremas;
y olas de calor sincronizadas.
Para la industria aseguradora, esto representa uno de los mayores desafíos de modelación de riesgo de las últimas décadas.
Una nueva generación de modelos climáticos para seguros
La investigación será desarrollada por los doctores Jonathan Lin, Toby Ault y Flavio Lehner, del Departamento de Ciencias de la Tierra y la Atmósfera de la Universidad de Cornell, con apoyo del Centro Atkinson para la Sostenibilidad.
El objetivo será analizar si los principales riesgos naturales ya muestran nuevas correlaciones y cómo podrían evolucionar en un horizonte de uno a cinco años.
Para ello, el proyecto combinará:
investigación climática avanzada;
simulaciones atmosféricas;
análisis estadísticos basados en física;
modelación de catástrofes;
y capacidades analíticas de Risk & Analytics de Willis.
La iniciativa también incorporará herramientas de soluciones paramétricas, una modalidad de seguros que ha ganado relevancia frente al aumento de eventos climáticos extremos.
El auge de los seguros paramétricos
Los seguros paramétricos pagan indemnizaciones automáticamente cuando un fenómeno alcanza ciertos parámetros previamente definidos, como:
niveles de lluvia;
velocidad del viento;
magnitud sísmica;
o temperaturas extremas.
A diferencia de los seguros tradicionales, no requieren evaluar daños individuales, permitiendo respuestas más rápidas frente a catástrofes.
Este tipo de soluciones está creciendo especialmente en:
agricultura;
infraestructura;
energía;
minería;
y protección frente a riesgos climáticos.
La colaboración entre Willis y Cornell busca precisamente mejorar la precisión con que estos productos pueden modelar escenarios climáticos complejos y cada vez más interconectados.
Un desafío creciente para aseguradoras y reaseguradoras
El avance de fenómenos climáticos correlacionados podría tener implicancias profundas para el mercado asegurador mundial.
Si múltiples catástrofes importantes ocurren simultáneamente en distintas regiones, las aseguradoras podrían enfrentar:
mayores niveles de pérdidas acumuladas;
aumento en costos de reaseguro;
presión sobre reservas de capital;
volatilidad financiera;
y mayores exigencias regulatorias.
Además, las metodologías tradicionales de modelación podrían dejar de ser suficientes para proyectar adecuadamente el comportamiento futuro del riesgo climático.
Según explicó Rafael Montoya, responsable de soluciones paramétricas de WTW España, comprender cómo evolucionan estos fenómenos será clave para fortalecer la resiliencia del sector asegurador y empresarial frente a eventos cada vez más frecuentes e intensos.
Chile también enfrenta riesgos crecientes
Aunque la investigación tiene alcance global, sus conclusiones podrían resultar particularmente relevantes para países como Chile, altamente expuestos a:
sequías prolongadas;
incendios forestales;
lluvias extremas;
aluviones;
y eventos climáticos asociados a fenómenos como El Niño y La Niña.
En los últimos años, la industria aseguradora chilena ha debido enfrentar un aumento sostenido de eventos catastróficos, elevando la importancia de:
mejorar la modelación de riesgos;
fortalecer programas de reaseguro;
desarrollar seguros paramétricos;
y avanzar hacia modelos predictivos basados en datos climáticos avanzados.
El cambio climático redefine el concepto de riesgo
La colaboración entre Willis Towers Watson y la Universidad de Cornell refleja cómo el cambio climático ya no es solo una preocupación ambiental, sino también un desafío estructural para la estabilidad financiera y aseguradora global.
La posibilidad de que eventos extremos comiencen a ocurrir de manera más sincronizada podría obligar a toda la industria a replantear:
modelos actuariales;
políticas de capital;
estrategias de reaseguro;
y mecanismos de transferencia de riesgo.
En un mundo climáticamente más incierto, comprender cómo interactúan los fenómenos extremos será cada vez más importante para anticipar pérdidas, proteger infraestructuras y sostener la resiliencia económica global.
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