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Fed sube la tasa y Chile recibe el impacto: dólar, economía y carteras de las aseguradoras

hace 38 minutos
7 min de lectura

La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de elevar su tasa de referencia hasta 3,75%-4,00% vuelve a tensionar las condiciones financieras internacionales. Para Chile, el efecto pasa por el dólar, el costo del financiamiento, los precios de los activos y, de manera especialmente relevante, por las carteras de inversión de las compañías de seguros.

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) volvió a subir las tasas de interés.

El 16 de septiembre elevó en 25 puntos base el rango objetivo de los fondos federales, desde 3,50%-3,75% hasta 3,75%-4,00%, en una decisión adoptada por unanimidad. Es la primera subida de tasas de la Fed desde 2023.

Pero el mercado no recibió solamente una nueva tasa.

El mensaje más relevante fue que la Fed mantiene abierta la puerta a nuevas alzas. Las nuevas proyecciones muestran que 16 de los 18 miembros del Comité Federal de Mercado Abierto esperan al menos otro incremento de 25 puntos base durante este año.

Para Chile, esto importa mucho más allá del movimiento inmediato del dólar.

La transmisión puede producirse a través de cuatro canales: tipo de cambio, tasas de interés, mercados financieros y actividad económica.

Y para las aseguradoras existe un quinto canal: la valorización y composición de sus carteras de inversión.


El dólar recibe la primera presión

Una tasa de interés estadounidense más alta aumenta el atractivo relativo de los activos denominados en dólares, particularmente cuando el mercado interpreta que la Fed podría mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo.

Después del anuncio, el dólar se fortaleció frente a las principales monedas. El índice dólar subió y alcanzó máximos de varias semanas.

En Chile, la reacción fue particularmente visible. El peso se debilitó y el dólar llegó a niveles que no se observaban desde hacía aproximadamente 11 meses.

Para una economía como la chilena, altamente integrada a los mercados internacionales, el tipo de cambio funciona como un importante mecanismo de transmisión.

Un dólar más caro encarece los bienes importados y puede aumentar los costos de empresas que utilizan insumos, maquinaria, combustibles o servicios denominados en moneda extranjera.

Pero también genera beneficiados.

Las empresas exportadoras cuyos ingresos están denominados en dólares pueden recibir más pesos por cada dólar vendido, aunque el efecto final depende de cuánto de sus costos también esté expresado en dólares y de la evolución de los precios internacionales de sus productos.

Por eso, no todas las acciones reaccionan de la misma manera frente a una depreciación del peso.


¿Qué ocurre con la economía chilena?

El efecto sobre la economía es más complejo.

Un dólar más alto puede generar presiones inflacionarias a través de productos importados. Al mismo tiempo, condiciones financieras internacionales más restrictivas pueden encarecer el financiamiento y reducir el ritmo de inversión y consumo.

Esto ocurre además en un momento en que la economía chilena ya enfrenta un escenario más débil.

El Banco Central redujo en septiembre su proyección de crecimiento del PIB para 2026 desde un rango de 1,0%-1,75% a 0,25%-0,75%, y mantuvo la Tasa de Política Monetaria en 4,5%. El instituto emisor también destacó la mayor incertidumbre internacional y los riesgos provenientes de los costos y del conflicto en Medio Oriente.

Por lo tanto, una Fed más restrictiva puede dificultar la relajación de las condiciones financieras internacionales justamente cuando Chile necesita espacio para recuperar actividad.


El efecto sobre las acciones

El mecanismo es relativamente conocido.

Cuando suben las tasas de interés, el valor presente de los flujos de caja futuros de las empresas disminuye. Además, los instrumentos de renta fija pasan a ofrecer retornos más atractivos frente a las acciones.

Eso puede presionar las valorizaciones bursátiles.

La reacción posterior al anuncio de la Fed fue negativa en varios mercados: el MSCI World cayó 0,83%, el Dow Jones 1,21% y el S&P 500 0,45% en la jornada.

Pero existe una diferencia importante entre sectores.

Una empresa exportadora puede beneficiarse de un peso más débil si vende principalmente en dólares y mantiene buena parte de sus costos en pesos.

Una empresa que importa productos o depende fuertemente de financiamiento en dólares puede enfrentar exactamente el efecto contrario.

Por eso, el dólar no es necesariamente bueno o malo para una acción: depende de la estructura económica de cada compañía.


¿Y qué ocurre con las aseguradoras?

Aquí aparece uno de los efectos más interesantes.

Las compañías de seguros son inversionistas institucionales de largo plazo. Por lo tanto, un cambio relevante en las tasas internacionales afecta directamente la gestión de sus activos.

En términos generales, una subida de tasas puede tener efectos positivos y negativos simultáneamente.

  • El lado positivo: nuevas inversiones con mayores retornos

Cuando aumentan las tasas de interés, las nuevas inversiones en renta fija pueden realizarse a rendimientos superiores.

Para una aseguradora que recibe primas y debe invertirlas para financiar obligaciones futuras, esto puede ser favorable.

Una compañía que compre hoy bonos de mayor rendimiento tendrá potencialmente una mayor rentabilidad financiera durante el período de vigencia de esas inversiones.

Esto es particularmente relevante para las compañías de seguros de vida y, en especial, para aquellas que administran obligaciones de muy largo plazo.

  • El lado negativo: cae el valor de los bonos que ya están en cartera

Pero existe una contrapartida.

Cuando suben las tasas de mercado, el precio de los bonos existentes tiende a caer.

Un bono antiguo que paga un cupón de 4% resulta menos atractivo cuando el mercado ofrece bonos similares a 5%. Para que el bono antiguo vuelva a ser competitivo, su precio debe disminuir.

Por eso, una subida de tasas puede generar pérdidas de valorización en instrumentos de renta fija que ya estaban en cartera.

La magnitud depende, entre otros factores, de la duración de los instrumentos.

Mientras mayor sea la duración, mayor suele ser la sensibilidad del precio ante cambios en las tasas de interés.


El caso de las compañías de seguros de vida

El efecto es particularmente importante en las aseguradoras de vida.

Estas compañías tienen pasivos de largo plazo. Rentas vitalicias, seguros de vida con ahorro y otros productos pueden generar obligaciones que se extienden durante décadas.

Por ello, la gestión de activos y pasivos —ALM, por sus siglas en inglés— resulta fundamental.

Una subida de tasas puede deteriorar inicialmente el valor de determinados activos, pero al mismo tiempo puede permitir que las nuevas inversiones se realicen a tasas más altas.

Si la compañía logra reinvertir los flujos que recibe a mejores rendimientos y mantiene una adecuada correspondencia entre la duración de sus activos y pasivos, el escenario puede resultar favorable en el largo plazo.

La clave está en no analizar la cartera de inversiones de manera aislada del pasivo.


¿Y qué pasa con las acciones que tienen las aseguradoras?

Aquí aparece otro canal de transmisión.

Las aseguradoras que mantienen inversiones en renta variable pueden enfrentar una caída en la valorización de esas posiciones si las bolsas retroceden.

El impacto dependerá de la composición de cada cartera.

Una aseguradora con una exposición relevante a acciones internacionales, por ejemplo, podría registrar simultáneamente:

  • una caída del precio de las acciones en dólares;

  • un efecto positivo de conversión si el dólar se aprecia frente al peso;

  • y una eventual recuperación posterior si los mercados vuelven a subir.

Por eso, la variación del dólar puede amortiguar o amplificar el efecto de una caída bursátil dependiendo de la moneda en que estén denominados los activos y de la cobertura cambiaria utilizada.


El dólar también puede jugar a favor de las inversiones extranjeras

Para las aseguradoras chilenas con inversiones internacionales, una depreciación del peso tiene una característica adicional.

Si un activo está denominado en dólares y el dólar sube frente al peso, el valor de ese activo expresado en moneda nacional aumenta, aun cuando su precio en dólares permanezca estable.

Naturalmente, el efecto final dependerá de si la compañía mantiene esa exposición cambiaria abierta o utiliza instrumentos de cobertura.

Esto convierte a la gestión cambiaria en un componente relevante de la administración de las carteras.


Un escenario particularmente relevante para Chile

El Banco Central de Chile ya ha advertido que los cambios en las condiciones financieras internacionales pueden transmitirse rápidamente a los mercados locales.

En su Informe de Estabilidad Financiera del primer semestre de 2026 señaló que los mercados financieros chilenos se han movido en línea con las tendencias globales y que cambios en la participación de inversionistas no residentes y en las carteras de inversionistas institucionales pueden aumentar la transmisión de episodios de volatilidad externa.

Esto resulta especialmente relevante para las aseguradoras.

Las compañías deben administrar simultáneamente:

tasas de interés + inflación + dólar + renta variable + renta fija + liquidez + riesgo de crédito + duración de los pasivos.

Un movimiento de la Fed puede terminar afectando prácticamente todos esos componentes.


¿Qué significa para el negocio asegurador?

El impacto no se limita a las inversiones.

Un entorno de tasas internacionales más altas puede afectar también la demanda de seguros.

Si aumentan los costos de financiamiento y se desacelera la economía, hogares y empresas pueden postergar decisiones de consumo e inversión.

En seguros generales, esto puede tener efectos sobre la venta de vehículos, viviendas y bienes asegurables.

En seguros de vida y ahorro, en cambio, tasas más altas pueden hacer más atractivos determinados productos financieros y previsionales, dependiendo de cómo se comparen sus retornos con las alternativas disponibles en el mercado.

También puede cambiar la competencia entre productos.

Cuando los instrumentos de renta fija ofrecen mayores tasas, las aseguradoras deben considerar cómo posicionar productos de ahorro, rentas vitalicias y otros productos de largo plazo frente a las alternativas disponibles para los clientes.


La paradoja de las tasas altas para las aseguradoras

La subida de tasas puede, por lo tanto, producir una situación aparentemente contradictoria.

En el corto plazo puede generar pérdidas de valorización en determinados activos que ya están en cartera; en el largo plazo puede mejorar el rendimiento de las nuevas inversiones.

La magnitud del efecto dependerá de la duración de los activos, la duración de los pasivos, la estrategia de reinversión, la exposición a renta variable, la moneda de las inversiones y las coberturas utilizadas.

Para una aseguradora, entonces, no basta con preguntar:

“¿Subieron o bajaron las tasas?”

La pregunta realmente importante es:

“¿Cómo cambia la relación entre nuestros activos y nuestros pasivos después del movimiento de tasas?”


Una Fed más restrictiva cambia el tablero

La decisión de septiembre de la Fed tiene una característica que la hace especialmente relevante: no fue presentada como un movimiento aislado.

El mercado recibió la señal de que las tasas podrían permanecer más altas y que todavía existe la posibilidad de nuevas alzas.

Para Chile, esto significa convivir con un escenario en el que el dólar puede mantenerse bajo presión alcista, las condiciones financieras externas pueden permanecer restrictivas y los mercados pueden continuar sensibles a los próximos datos de inflación y actividad de Estados Unidos.

Para las aseguradoras, en cambio, el desafío es más específico.

No se trata simplemente de anticipar hacia dónde irá el dólar o la bolsa.

Se trata de administrar un balance en el que cada movimiento de tasas modifica simultáneamente el valor de los activos, las oportunidades de reinversión, el costo de capital, la solvencia y, dependiendo del negocio, el valor económico de los pasivos.

La Fed puede estar tomando decisiones en Washington, pero sus efectos terminan llegando hasta las carteras de inversión de las aseguradoras chilenas.

 
 
 

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